Siguen las dudas acerca de la muerte del estafador ponzi de San Martín
Gastón Valestra no ofrecía un negocio, sino una “oportunidad única”. El 5% mensual en dólares a cualquiera que le acercara sus ahorros. La historia arrancó en 2024 y rápidamente corrió como reguero de pólvora. Diario Mendoza Today fue el primer medio en revelarla. Sobre todo en el departamento de San Martín, Mendoza, de donde era …
Gastón Valestra no ofrecía un negocio, sino una “oportunidad única”. El 5% mensual en dólares a cualquiera que le acercara sus ahorros. La historia arrancó en 2024 y rápidamente corrió como reguero de pólvora. Diario Mendoza Today fue el primer medio en revelarla.
Sobre todo en el departamento de San Martín, Mendoza, de donde era oriundo el joven de 34 años, a quien le decían “Mono”. Se trata de un pueblo, y como todo pueblo todos conocen a todos. Desde la memoria de los tiempos.
Por eso, nadie desconfió de Valestra, hijo del dueño de un conocido pelotero de la zona. “Es un buen pibe, sano, de buena familia”, decían los lugareños.
Como sea, uno tras otro le entregaron grandes sumas de dinero, en dólares. Y en lugares informales: cafés, bares, estaciones de servicio. Siempre charla de por medio.
Pasó el primer mes, el segundo, el tercero, y Valestra pagaba. Siempre. Puntual y correcto. El 5% acordado con los vecinos. Ello alimentó el mito, y le trajo nuevos clientes, algunos de ellos conocidos empresarios de la zona. También gente de la política. Incluso algún personaje sospechado de narco.
Los millones se acumularon rápidamente. Siempre en la verde divisa. Y entonces el “Mono” se sintió enorme, imparable. Aunque sin reparar en un detalle imprescindible: el dinero jamás se multiplica.
Los dividendos que entregaba mensualmente provenían de los nuevos “inversores”, que a su vez requerían de nuevos incautos para cobrar a futuro.
Por eso, cuando muchos de los que le confiaban sus dólares le pidieron el total del capital, Valestra empezó a tambalear… y a preocuparse.
Arrancaba el mes de noviembre de 2024 y Javier Milei invitaba a un oportuno blanqueo de capitales. Con condiciones inmejorables. Ello motivó a los inversores a pedirle la suya, el total del “contante y sonante”. Sobre todo porque el “Mono” ofrecía entregar el total del capital a tantos meses de haberlo recibido. Y el plazo se había cumplido.
Ello hizo que empezara a inquietarse. ¿De dónde sacar tanta plata? ¿A quién pedirle ahora?
Se desconoce el total del dinero en juego, pero se habla de entre 10 y 30 millones de dólares. Una enormidad. Y, como se dijo, parte de esos fondos pertenecían a gente “complicada”. Muy.
Ante semejante panorama, Valestra decidió mentir: les dijo a sus acreedores que un reconocido estudio jurídico de Buenos Aires estaba trabajando para desbloquear el dinero, que estaba supuestamente “retenido”.
Luego tomó la peor de las decisiones: desaparecer. Fuentes de la investigación aseguraron a Mendoza Today que anduvo escondido un tiempo en un conocido y reputado barrio privado: La Carmelina Club de Campo.
En medio de su encierro, recibió aprietes de diversa índole: algunos en buenos términos -la mayoría- y otros cuasi mafiosos. Hasta que un día pasó algo inesperado: a un vecino del barrio le balearon la camioneta. Un vehículo idéntico al suyo.
Y el “Mono” no vaciló un segundo: “Se creyeron que era mi camioneta, ese disparo era para mí”, le dijo a su familia. A partir de entonces empezó a moverse con mayor cautela.
Pero ello no le alcanzó: el martes 18 de noviembre de 2025 apareció muerto dentro de su vehículo, una Volkswagen Saveiro, con un disparo en la cabeza, provocado por una pistola Taurus calibre 40.
Oscar Sívori, fiscal del caso, está casi seguro de que se trató de un suicidio, pero no descarta nada de nada. Más aún por cómo fue el hallazgo del cuerpo: a través de un “amigo” de Valestra, que había quedado en reunirse con él en el lugar donde apareció sin vida. Fue quien dio aviso al 911.
La familia del “Mono” también sospecha de lo ocurrido, ya que el joven habría afirmado reiteradamente que jamás se quitaría la vida, ni siquiera frente a los problemas que transitaba. De hecho, Valestra sabía decir que seguiría adelante porque tenía un hijo pequeño al que quería ver crecer.
Por eso, sus padres insisten en pedirle a la Justicia que investigue a aquellos que lo amenazaban en los últimos tiempos, con mensajes mafiosos. Creen que es el camino para llegar a la verdad.
Entretanto, la mayoría ya se resignó a cobrar lo aportado en su momento. Aparece en la nómina un mediático pastor evangelista, internacional, y los hijos de un ostentoso bodeguero mendocino. Una familia de alta alcurnia.


