El sector de las aplicaciones de movilidad se consolidó como el principal refugio ante la crisis del empleo formal

El mercado laboral argentino experimentó una transformación estructural con el ascenso de las aplicaciones de movilidad, que actualmente cuentan con más de 500.000 conductores en circulación. Esta actividad funcionó como un amortiguador social para sustituir los puestos de trabajo de 300.000 empleados del sector privado y 70.000 del ámbito estatal que quedaron fuera del sistema. …

El mercado laboral argentino experimentó una transformación estructural con el ascenso de las aplicaciones de movilidad, que actualmente cuentan con más de 500.000 conductores en circulación.

Esta actividad funcionó como un amortiguador social para sustituir los puestos de trabajo de 300.000 empleados del sector privado y 70.000 del ámbito estatal que quedaron fuera del sistema. El fenómeno incluyó no solo a trabajadores locales, sino también a miles de inmigrantes venezolanos y a más de 17.000 taxistas registrados en Uber, quienes recurrieron a estas plataformas para sostener sus ingresos.

La expansión masiva de la actividad, sin embargo, no se tradujo en una mejora de la rentabilidad para quienes prestan el servicio. Pablo León, presidente de la Asociación de Choferes de Aplicación, explicó que la mayoría de los conductores ingresaron al sector por la imposibilidad de cubrir sus gastos básicos con un solo empleo, priorizando el flujo de caja diario. No obstante, advirtió sobre una reducción en las tarifas por kilómetro recorrido, señalando que los pagos actuales por trayectos cortos resultan insuficientes frente al incremento de los costos operativos.

En términos financieros, un conductor que cumple jornadas de 50 horas semanales puede alcanzar una facturación mensual de $2.500.000, aunque esta cifra se ve drásticamente reducida por los gastos de mantenimiento.

El combustible representó por sí solo el 30% del costo operativo, mientras que aquellos trabajadores que no poseen vehículo propio debieron afrontar alquileres de entre $350.000 y $400.000 semanales. Estas condiciones generaron que, en muchos casos, los gastos totales de operación ascendieran hasta los $2.000.000 mensuales, limitando el margen de ganancia real.

La competencia entre las plataformas líderes se intensificó durante 2025, con inversiones millonarias y una expansión hacia más de 200 localidades del país. Mientras Uber mantuvo su hegemonía con 460.000 personas que generaron ganancias en su historia local, la firma china DiDi duplicó su flota hasta alcanzar los 350.000 colaboradores, e incrementó sus viajes en moto en un 100%. Por su parte, Cabify registró unos 100.000 conductores con ingresos que promediaron los $800.000 semanales para quienes se dedican a la actividad de manera principal.

Finalmente, el rubro de las aplicaciones de reparto como Rappi y PedidosYa también mostró un crecimiento significativo, con un aumento del 30% en los pedidos durante el último ciclo anual. En este segmento, los repartidores activos promediaron ganancias de entre $6.000 y $9.000 por hora, dependiendo de los momentos de mayor demanda.

El perfil predominante en el sector de transporte continuó siendo masculino, con una edad promedio de 42 años, consolidando un ecosistema digital que, pese a la precarización, se convirtió en el motor de ingresos para casi un millón de familias.

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