La trastienda política de la Vendimia: el aparente desgaste en la relación entre Alfredo Cornejo y Javier Milei
La Fiesta Nacional de la Vendimia de este año será recordada, además de por la fastuosa celebración de sus noventa años, por convertirse en el escenario de fracturas expuestas del Gobierno Nacional, que atraviesa una fuertísima interna, y los reclamos del Gobierno provincial. El trasfondo político estuvo dominado por una coreografía de desencuentros que tuvo …
La Fiesta Nacional de la Vendimia de este año será recordada, además de por la fastuosa celebración de sus noventa años, por convertirse en el escenario de fracturas expuestas del Gobierno Nacional, que atraviesa una fuertísima interna, y los reclamos del Gobierno provincial.
El trasfondo político estuvo dominado por una coreografía de desencuentros que tuvo como protagonistas a la vicepresidenta Victoria Villarruel y al ex ministro de Defensa y actual diputado nacional por Mendoza, Luis Petri, quienes llevaron su disputa personal y política al corazón mismo de los actos vendimiales.
El conflicto, que escaló días antes con acusaciones cruzadas de “golpismo” por parte del ex ministro hacia la titular del Senado, se profundizó en una agenda de actividades diseñada para evitar cualquier tipo de contacto visual o fotográfico entre ambos.
Mientras Villarruel buscó refugio en el sector vitivinícola y en la cercanía con el gobernador Alfredo Cornejo, exponiendo su autonomía política sin temor a caminar el territorio con agenda propia, Petri optó por mostrarse más como un candidato con la mira puesta en las elecciones del 2027.
La distancia entre ambos no es un hecho menor, incluso terminó por reiterar lo que ya está a la vista de todos y tiene que ver con la interna que se vive dentro del Gobierno libertario, donde Villarruel ya no forma parte de las decisiones de la gestión del presidente Javier Milei.
De esta forma Mendoza terminó quedando en el centro de la escena política nacional como el terreno donde las fuerzas se miden con un dato que no puede pasar desapercibido: el gobernador Alfredo Cornejo forma parte de la alianza entre radicales y libertarios, de allí el llamativo hecho de que haya aparecido junto a la vicepresidenta.
Cornejo, por su parte, desempeñó el rol de equilibrista, recibiendo con cortesía a los emisarios nacionales pero sin ahorrarse las críticas hacia la macroeconomía y el complejo escenario que atraviesan las economías regionales.
Durante el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), el mandatario provincial fue enfático al reclamar cambios tributarios urgentes y reformas que permitan al vino argentino recuperar la competitividad perdida frente a los mercados internacionales.
Se trata de algo que debe analizarse bajo un contexto mucho más amplio, donde los reclamos de Cornejo a la Casa Rosada comienzan a hacerse cada vez más cotidianos y profundos.
Ello termina por enmarcarse en una frontera palpable entre el apoyo que brindó (y brinda) al Gobierno de Milei en el rumbo general de las políticas nacionales y la defensa de los intereses productivos en Mendoza.
Pero la tensión se trasladó incluso a los pequeños y medianos productores que hicieron oír su reclamo por los bajos precios de la uva y la falta de rentabilidad, contrastando de esta forma el brillo de la Fiesta de la Vendimia con la realidad latente en el llano.
En este complejo escenario es que Luis Petri utilizó el marco de la celebración para proyectarse electoralmente con la mira puesta en suceder a Cornejo con la venia de la Casa Rosada.
Si bien aseguró que no es momento para hablar de candidaturas, su hiperactividad y presencia en cada evento de gran concurrencia confirmaron que tiene la vista puesta en el 2027.
Este es otro punto a tener en cuenta en relación a la alineación del Gobierno provincial con el Nacional, ya que, si bien Petri cuenta con el aval de Milei, dentro del Frente Cambia Mendoza hay otras figuras de peso que buscan ganar la gobernación provincial en las próximas elecciones generales.
Entre ellos se encuentra el intendente capitalismo Ulpiano Suárez; el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE Tadeo García Zalazar, y hay quienes deslizan que, al igual que Cornejo, Rodolfo Suárez buscaría su segundo tiempo.
La reprogramación del acto central en medio de fuertes tormentas no hizo más que prolongar esta vigilia política, obligando a dirigentes y representantes a prolongar sus estadías en los hoteles más exclusivos de la Ciudad.
De esta forma, la Fiesta de la Vendimia quedó envuelta en un escenario político complejo que, entre otras cuestiones de relevancia, demostró que la relación entre la provincia y Nación comienza, lenta pero sostenidamente, a desgastarse.


