La COVIAR advirtió sobre la desaparición de productores ante la crisis vitivinícola
A pocos días de finalizar su mandato al frente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Mario González analizó la crítica realidad que atravesó la industria. El dirigente riojano, quien será sucedido por Fabián Ruggeri el próximo 7 de marzo, advirtió que el sector enfrentó una “tormenta perfecta” donde se mezclaron factores internacionales y una delicada …
A pocos días de finalizar su mandato al frente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Mario González analizó la crítica realidad que atravesó la industria. El dirigente riojano, quien será sucedido por Fabián Ruggeri el próximo 7 de marzo, advirtió que el sector enfrentó una “tormenta perfecta” donde se mezclaron factores internacionales y una delicada situación macroeconómica interna.
González señaló que la rentabilidad del viñedo se vio directamente golpeada, lo que obligó a plantear una adaptación inmediata a los nuevos hábitos de consumo global.
El diagnóstico de la crisis describió un momento bisagra para la vitivinicultura argentina, marcada por la caída del consumo y la presión arancelaria mundial. “Vivimos momentos difíciles por varios factores. No es solo la situación particular de Argentina, sino un mundo convulsionado en materia de aranceles, consumos y hábitos”, afirmó González durante la entrevista con El diario de San Rafael.
Según el dirigente, la industria avanzó en calidad y sostenibilidad, pero subrayó que no se pudo “seguir a merced de lo que pase con los volúmenes” sin generar alternativas distintivas para el mercado.
La situación del eslabón primario representó el punto más dramático del análisis, con precios de la uva que no cubren los costos básicos de energía y riego. El presidente de COVIAR, quien se identificó como productor, reconoció que el diagnóstico es claro: “Soy productor y conozco a la perfección lo que es estar con precios que no acompañan”. Así, explicó que la reconversión hacia productos como el jugo concentrado o pasas demandó una inversión de entre 8.000 y 9.000 dólares por hectárea, una cifra inalcanzable para los pequeños viñateros.
Falta de créditos y proyectos
La falta de financiamiento se consolidó como el principal obstáculo para evitar que el sector primario se desmoronara definitivamente. “El sistema crediticio en Argentina está perdido hace décadas; no hay créditos con tasas razonables ni años de gracia”, destacó González con preocupación. Para el dirigente, la ausencia de estas herramientas financieras condena al pequeño viticultor, por lo que sentenció que, sin una intervención en este sentido, “el destino final es que el productor desaparezca”.
Para descomprimir la coyuntura de precios bajos y excedentes, la conducción de COVIAR propuso incentivar las exportaciones a granel y el uso de la uva para mosto. “A medida que logremos destinar más volumen de esta cosecha a mosto, tendremos una salida para equilibrar el mercado de vinos”, explicó el titular de la entidad. Asimismo, exigió que se traccionaran los vinos hacia el mundo mediante alícuotas diferenciales o prefinanciaciones que permitan sostener la actividad frente a los elevados costos operativos.
Finalmente, González presentó el proyecto “Arquitectura de la Viticultura Argentina” como una política de Estado necesaria para corregir las asimetrías regionales. La propuesta insistió en la creación de créditos a valor producto, ya que el sector privado no cuenta con la capacidad de generar un sistema financiero propio.
“El privado no puede crear un sistema financiero propio; esa es una decisión de los ejecutivos nacionales y provinciales”, declaró el dirigente al cierre, reafirmando que el sector tuvo “cero posibilidades de endeudamiento” en las condiciones actuales.


