Kicillof, el helicóptero, y la mentira del “Estado presente”
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se encuentra en el centro de un creciente escándalo luego de que se difundieran una serie de vuelos realizados en aeronaves oficiales con fines presuntamente personales. Básicamente, al mandatario provincial se lo denunció por la utilización de helicópteros de la flota provincial para traslados familiares, …
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se encuentra en el centro de un creciente escándalo luego de que se difundieran una serie de vuelos realizados en aeronaves oficiales con fines presuntamente personales.
Básicamente, al mandatario provincial se lo denunció por la utilización de helicópteros de la flota provincial para traslados familiares, incluyendo destinos como la Isla Martín García, donde habría pasado celebraciones de año nuevo junto a su círculo íntimo.
Estos vuelos, que tienen un costo operativo estimado en 2 mil dólares por hora, generaron una fuerte indignación debido al contraste con la situación de los servicios de emergencia en el territorio bonaerense.
El escándalo se profundizó al considerar que el helicóptero sanitario de la provincia habría sido desguazado o modificado estructuralmente para servir como transporte exclusivo de funcionarios, perdiendo su equipamiento médico original.
Esta situación cobró mayor relevancia tras conocerse el caso de un niño de 9 años en Mercedes que sufrió traumatismos graves y en esa oportunidad se denunció que la gestión provincial negó el uso del helicóptero sanitario para su traslado urgente al Hospital Garrahan, alegando que la unidad no estaba disponible para fines civiles.
Incidentes similares, como el traslado de un bebé prematuro en Trenque Lauquen que debió ser resuelto por una obra social privada ante la negativa del estado provincial, no hicieron más que alimentar las críticas sobre la priorización de los recursos públicos.
El uso de los recursos aéreos se convirtió en un eje de desgaste político para Kicillof, especialmente por la falta de registro de estos movimientos en la agenda oficial de la gobernación.
Mientras sectores de la oposición bonaerense cuestionan el financiamiento de viajes personales con fondos estatales, la gestión provincial optó por mantener el hermetismo sobre los criterios de asignación de las aeronaves, las cuales quedaron bajo una órbita compartida con la Policía provincial.
El patrón de conducta denunciado no hace más que contradecir el concepto de “Estado presente” que el gobernador bonaerense viene pregonando en medio del actual contexto económico en sus críticas al Gobierno del presidente Javier Milei.


