La estafa de las plataformas para ganar dinero, la inacción de la Justicia y el desinterés del Estado mendocino

Zoe Academy, Adhemar, Mined, Our Ranch, Brand Artisan, Ganancias Deportivas, Omega Pro, Intense Live, Telar de la Abundancia, Pietra Verdi y Goods Ranking. Son solo algunos de los nombres de las tantas estafas piramidales que se han vuelto célebres solo en los últimos tres años. No se trata de ninguna novedad: son engaños que existen …

Christian Sanz

Zoe Academy, Adhemar, Mined, Our Ranch, Brand Artisan, Ganancias Deportivas, Omega Pro, Intense Live, Telar de la Abundancia, Pietra Verdi y Goods Ranking. Son solo algunos de los nombres de las tantas estafas piramidales que se han vuelto célebres solo en los últimos tres años.

No se trata de ninguna novedad: son engaños que existen desde hace más de 100 años, cuando un ignoto italiano definió los lineamientos de lo que luego se volvería famoso: el “esquema Ponzi”. Fue en 1921.

Desde entonces hasta ahora han florecido infinidad de timos, de todo tenor. Siempre basados en el mismo principio: una “pirámide” en la cual ganan los pocos que están en la cúspide, en detrimento de los que están abajo.

La historia siempre arranca igual, con grandes promesas de ganar mucha plata, y termina igual, con miles de estafados, que perderán todo lo que pusieron, y más.

Con la llegada de las redes sociales y la tecnología, la estafa ha mejorado mucho: la captación se hace más sencilla y también se disemina más rápidamente. Sin mencionar que los grupos ahora se arman directamente en Whatsapp.

La última moda refiere a plataformas online donde se invita a aportar dinero, bajo la promesa de ganar intereses descomunales en poco tiempo.

Quienes lo hacen desconocen a quién le están transfiriendo sus fondos, por lo cual es imposible después recuperar esa plata.

No obstante, lo hacen sin chistar, llegando a vender sus vehículos y propiedades, soñando con que lograrán recuperar con creces lo aportado.

Pero ello no ocurrirá, porque los milagros no existen, y el dinero no se multiplica sin más ni más. Entonces, llegado el caso, todo se pierde. Y los estafadores desaparecen, muchas veces organizando nuevos engaños.

Entretanto, los estafados intentarán ir a la Justicia a lograr recuperar sus fondos, pero se encontrarán con un problema: jueces y fiscales consideran que este tipo de cuestiones no son relevantes.

Es un error garrafal, porque ello permite la impunidad a quienes cometen este tipo de delitos. Que encima, hay que aclararlo, sí configura un delito. Está tipificado en el Código Penal y se llama estafa.

Por si ello no fuera suficiente, el Estado tampoco hace nada. Ni campañas de prevención, ni de  alerta, ni nada por el estilo.

Ello configura un cóctel explosivo, que termina perjudicando a los mismos de siempre. Y todo culmina en un círculo vicioso que comienza una y otra vez. Pero nunca termina.

Por suerte, parte de la Justicia sabe actuar cada tanto: por caso, hace dos días en el Polo Judicial Penal, el fiscal de Delitos Económicos e Informáticos, Hernán Ríos, avanzó con la imputación formal del abogado Jorge Iván Yoma y de sus dos socios, Pablo Daniel Falco y Rodrigo Ramón López Casado, acusados de orquestar un millonario fraude piramidal en dólares.

El timo habría dejado un tendal de casi 70 inversionistas afectados. Tan solo de las primeras siete presentaciones judiciales, se constató una suma defraudada que supera los 548.000 dólares (casi 800 millones de pesos), aunque al acumularse ya 14 expedientes, la cifra final promete superar a otras estafas similares.

El curro se desarrolló entre 2022 y 2024 y no tuvo nada de original con otros: buscaba captar dólares de ahorristas bajo la promesa de una inversión “infalible” que resultaría en ganancias imposibles para los que pusieran la tarasca.

De hecho, ofrecían un retorno del 2,5% mensual en dólares, una tasa muy por encima del mercado financiero tradicional. Aseguraban que el capital se destinaba a financiar préstamos prendarios con garantías que triplicaban el valor prestado, minimizando el riesgo. En buen romance… un timo de manual.

Como en todo esquema Ponzi, la burbuja estalló cuando se cortó la cadena de pagos. Hacia fines de 2024, comenzaron a incumplir los acuerdos y empezaron los primeros señalamientos y denuncias en la Justicia. Que culminaron en las medidas judiciales ya mencionadas.

Nada nuevo bajo el sol: todos los engaños piramidales son idénticos. Sólo varía un poco la retórica y los personajes que los cometen, muchos de los cuales aún permanecen impunes. Como los jóvenes que motorizaron la estafa de Mined Academy… y tantos otros.  

La estafa de las plataformas para ganar dinero, la inacción de la Justicia y el desinterés del Estado mendocino

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