Ernesto Cherquis Bialo: “La palabra, la pasión y la amistad”

Ha dejado este mundo terrenal Ernesto Cherquis Bialo. Sabíamos que ese momento iba a llegar. Una enfermedad cruel lo obligó a dar una pelea desigual, de esas que se enfrentan con coraje pero con la certeza íntima de que, tarde o temprano, se perderán. Fue, quizás, la batalla más difícil de su vida: comenzó con …

Roberto Suarez

Ha dejado este mundo terrenal Ernesto Cherquis Bialo. Sabíamos que ese momento iba a llegar. Una enfermedad cruel lo obligó a dar una pelea desigual, de esas que se enfrentan con coraje pero con la certeza íntima de que, tarde o temprano, se perderán. Fue, quizás, la batalla más difícil de su vida: comenzó con una internación en el Hospital Alemán de Buenos Aires por un broncoespasmo, derivó en una neumonía bilateral y finalmente en una leucemia.

Se fue un ser humano irrepetible. Para mí, uno de los periodistas más lúcidos y talentosos que dio la Argentina. Pero también —y sobre todo— un amigo entrañable y un maestro de la vida. Al escribir estas líneas, no puedo más que agradecerle esos más de cincuenta años de amistad que me regaló.

Fue generoso como pocos. Nunca marcó distancias entre su inmensa trayectoria en los grandes medios y mi lugar en el periodismo del interior. Al contrario: su trato fue siempre de igual a igual, con una humildad que engrandecía aún más su figura.

Lo tomé como referente, como guía. Me deslumbraban su cultura, su capacidad de análisis, su palabra rica y envolvente. Escribía con la calidad de un novelista y hablaba con la naturalidad de quien domina el lenguaje y el pensamiento. En los años 70, su influencia me empujó a ir más allá del deporte, a buscar en la cultura una dimensión más amplia del oficio.

Ernesto Cherquis Bialo: “La palabra, la pasión y la amistad”

Compartimos momentos y anécdotas que quedarán para siempre en mi memoria y en mi corazón. Nos unían muchas pasiones: el amor por Nicolino, por Diego, por Alfonsín, por la democracia y por nuestro querido San Lorenzo de Almagro.

Fueron muchas las tertulias, esas “mesas con restos de migas de pan en el mantel”, como a él le gustaba decir. Allí estaban Jorge Sosa, Nicolino Locche, Polo Márquez y tantos otros amigos que hoy, seguramente, lo habrán recibido para seguir disfrutando de sus charlas interminables.

En medio del dolor, con lágrimas que se resisten y caen sobre el teclado, también sentí una profunda satisfacción al ver cómo fue despedido. El reconocimiento fue unánime: medios, colegas, dirigentes, deportistas, referentes de la cultura y la política. Y ese último homenaje en la Legislatura porteña, a la altura de su historia.

Su trayectoria lo justificaba plenamente. A los 80 años, y hasta su internación el año pasado, seguía ejerciendo el periodismo con la misma pasión de siempre. Como si el tiempo no pudiera alcanzarlo.

Había llegado desde su Montevideo natal para instalarse en Buenos Aires y construir una carrera extraordinaria. Fue director de El Gráfico en una etapa dorada del periodismo deportivo, condujo la legendaria Oral Deportiva en Radio Rivadavia y se desempeñó como Director de Medios de la AFA durante la última etapa de Julio Grondona. En los últimos años, dejó su huella en Infobae, en C5N y en su propio espacio de streaming.

Ernesto Cherquis Bialo: “La palabra, la pasión y la amistad”
Ernesto Cherquis Bialo, durante su etapa trabajando para la AFA.

También dejó libros fundamentales: Mi verdadera vida, la biografía de Carlos Monzón publicada en 1976, y Yo soy el Diego de la gente, la autobiografía de Diego Maradona, que escribió junto a Daniel Arcucci en el año 2000.

Hasta siempre, Ernesto. Ya sos leyenda. Me queda un dolor inmenso, pero también un orgullo profundo: el de haber sido tu amigo.

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