Alfredo Cornejo, entre su obsesión por el poder y su ambivalencia con Javier Milei

Alfredo Cornejo duerme poco y mal. Incluso hay días en los que no logra pegar un ojo en toda la noche. Es un hombre que no disfruta el poder, o sí, pero más que nada lo padece.  Ostenta una suerte de trastorno obsesivo-compulsivo que lo impulsa a querer involucrarse en todos los temas, todo el …

Christian Sanz

Alfredo Cornejo duerme poco y mal. Incluso hay días en los que no logra pegar un ojo en toda la noche. Es un hombre que no disfruta el poder, o sí, pero más que nada lo padece. 

Ostenta una suerte de trastorno obsesivo-compulsivo que lo impulsa a querer involucrarse en todos los temas, todo el tiempo. ¿Es una virtud? Es discutible. Lo cierto es que carece de la potestad de delegar. 

Lo intenta, una y otra vez, pero es más fuerte que él. No logra confiar del todo en aquellos a los cuales les asigna tal o cual tarea. Ello explica, en parte, sus dificultades para descansar.

Quienes lo conocen juran que ya lo habló con expertos, que le recomendaron avanzar en hábitos que detesta, como aburridas terapias con psicólogos o expertos similares. Jamás haría algo que no lo convenciera. Y ello no lo convence.

Cornejo se miente a sí mismo asegurando que ya se acostumbrará a la adrenalina del poder y podrá administrar sus emociones. En el fondo, sabe que nunca ocurrirá.  

A diferencia de otros políticos tradicionales, el mandatario mendocino se siente incómodo cuando nada ocurre. Prefiere el caos y lo que este genera. Siente que puede resolver cualquier situación que deba enfrentar. 

Ahora mismo, gravita entre varios escenarios, políticos, económicos y sociales. Algunos promisorios y otros inquietantes. Primero, lo bueno: merced a su paso por el Argentina Week, el mandatario logró mantener una serie de encuentros “con representantes de Morgan Stanley, Deutsche Bank y First Quantum Minerals, tres actores influyentes del sistema financiero y de la industria minera global”, según su propio relato.

De acuerdo a lo expresado por el propio Cornejo, “hay grandes expectativas por el potencial minero que tiene la provincia, con cobre, potasio y otros minerales críticos”.

A esta altura, no está de más mencionar que el Argentina Week ofició como una especie de vidriera para el Gobierno nacional y los mandatarios provinciales que acompañaron al presidente Javier Milei en Nueva York.

En buen romance, Cornejo “vendió” a Mendoza como uno de los lugares más recomendables para apostar por la minería, la energía, el petróleo y otros negocios

De hecho, en uno de los cónclaves de marras, Cornejo estuvo cara a cara con autoridades de First Quantum Minerals, a la que definió como “una de las compañías líderes en producción de cobre a nivel mundial”. 

Al respecto, reveló: “Conversamos sobre el potencial que tiene Mendoza para desarrollar minería sostenible, con recursos como el cobre, el potasio y otros minerales críticos que hoy demanda la transición energética. La empresa evalúa abrir una oficina en la provincia e iniciar campañas de exploración, valorando nuestra ubicación estratégica y las condiciones que ofrecemos para que este tipo de inversiones puedan desarrollarse”. Habrá que ver si ello se concreta finalmente. Por ahora, sólo son promesas sobre el bidet. 

La otra pata que analiza Cornejo con atención es la política, con una cintura que envidiarían los mejores boxeadores. En la medida que le conviene, ata su suerte a la de Javier Milei. Como ocurrió con el último viaje a Estados Unidos.

Sin embargo, sabe despegarse de las medidas más impopulares del jefe de Estado. Ubicándose incluso en la vereda de enfrente. Lo hizo hace poco, cuando habló de la relevancia de la intervención estatal en puntuales tópicos de la economía, a horas de que Milei dijera lo contrario. 

El día de mañana, si al presidente le va bien, el gobernador podrá decir que lo acompañó “espalda con espalda”. Y si le va mal, dirá que él nunca estuvo de acuerdo con sus políticas. Como hizo en su momento con Mauricio Macri, a quien ahora desconoce por complejo.

No obstante lo dicho, poco le sirvió al mandatario provincial su cercanía con Milei: los fondos de coparticipación de Nación a Mendoza cayeron fuertemente. De acuerdo a datos del Ministerio de Hacienda y Finanzas, los recursos de origen provincial ajustados por inflación se vieron disminuidos en un 1,1% con respecto al mismo periodo del 2025. En valores, el año pasado la Provincia había recaudado $247.587 millones, mientras que en lo que va del 2026 fue de $323.704 millones.

Ello demuestra lo obvio: Milei mastica vidrio, sí, pero no lo traga. Traducido: el presidente no confía del todo en Cornejo.

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