El presente de Espert: del aislamiento a una igualdad forzada ante la Ley
A pocos meses de haber sido el arquitecto del presupuesto nacional y la voz más estridente de la ortodoxia económica en el Congreso, el presente del ex diputado nacional José Luis Espert terminó definiéndose por el silencio y el aislamiento en su casona de en la localidad de Béccar. Tras su estrepitosa salida de la escena …
A pocos meses de haber sido el arquitecto del presupuesto nacional y la voz más estridente de la ortodoxia económica en el Congreso, el presente del ex diputado nacional José Luis Espert terminó definiéndose por el silencio y el aislamiento en su casona de en la localidad de Béccar.
Tras su estrepitosa salida de la escena política, el economista pasó de las luces del prime time televisivo a una reclusión prácticamente total e interrumpida salvo por las reuniones con sus abogados para enfrentar el avance de la causa que lo vincula con el empresario Fred Machado, detenido en EEUU y acusado de narcotráfico y lavado de dinero.
Lo curioso de su coyuntura no es solo su forzada reclusión. Espert viene intentando instalar desde hace un tiempo la narrativa mártir republicano, siendo que cada vez que tiene la oportunidad insiste a sus allegados que demostrará su inocencia en el marco de la causa por supuesto financiamiento narco sin privilegios ni fueros.
Dicha afirmación se contrapone con la cronología de sus últimos días en el poder, cuando intentó renovar su mandato como diputado nacional de la mano de La Libertad Avanza.
La realidad es que, lejos de haberse entregado a ser un ciudadano “común” de forma voluntaria, Espert libró una batalla feroz puertas adentro de la Casa Rosada para mantenerse a la cabeza de la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.
Solo cuando el peso de las pruebas y la presión de la oposición (que ya preparaba su remoción de la Comisión de Presupuesto) se volvieron insostenibles para el gobierno del presidente Javier Milei, el economista aceptó dar un paso al costado.
Esa contradicción representa una parte fundamental de su ocaso en la función pública, ya que mientras se jacta de enfrentarse a la justicia sin privilegios, es él mismo quien esperaba con ansias renovar su mandato antes de tener que renunciar, presión mediante, a su candidatura, lo que le hubiera regalado la inmunidad parlamentaria, es decir, los fueros.
Hoy, a pesar de mantenerse en el más intenso anonimato, algo inesperado hace menos de un año, mientras camina por el jardín de su residencia en el norte del conurbano, Espert aguarda el avance de la investigación por presunto financiamiento ilícito.
Él es consciente de que el escudo del Congreso ya no está y que su declive político fue, en última instancia, una capitulación forzada y no el sacrificio desinteresado que hoy declama su defensa.


