Mendoza busca blindar la denominación de origen del vino y ganar peso en las reglas del comercio global
La defensa de la denominación de origen del vino mendocino fue el eje de la agenda que la provincia llevó a Ginebra tras formalizar su incorporación a la Wine Origins Alliance, una red internacional que agrupa a regiones vitivinícolas enfocadas en la protección del origen como activo comercial. La participación se dio días después de …
La defensa de la denominación de origen del vino mendocino fue el eje de la agenda que la provincia llevó a Ginebra tras formalizar su incorporación a la Wine Origins Alliance, una red internacional que agrupa a regiones vitivinícolas enfocadas en la protección del origen como activo comercial.
La participación se dio días después de la misión oficial encabezada por el gobernador Alfredo Cornejo en Francia, donde Mendoza selló su ingreso a la alianza. Según la información oficial, en Ginebra hubo reuniones técnicas vinculadas al sistema multilateral de comercio en las que se abordaron barreras arancelarias, exigencias sanitarias, propiedad intelectual y el impacto de esas reglas sobre las pymes exportadoras.
Qué se discute cuando se habla de “origen”
Las denominaciones de origen no son solo una etiqueta: determinan valor, posicionamiento y diferenciación en mercados altamente competitivos. La disputa internacional pasa por evitar que los nombres vinculados a territorios pierdan protección o se utilicen de manera genérica.
La Wine Origins Alliance, creada en 2005 y hoy integrada por 36 regiones de nueve países, promueve justamente esa defensa. Con su incorporación, Mendoza se convirtió en la primera región de América del Sur en formar parte de la red.
Acciones concretas y límites
De acuerdo con lo informado, la agenda incluyó participación en seminarios sobre barreras técnicas al comercio y encuentros con autoridades y presidentes de comités vinculados a propiedad intelectual, medidas sanitarias y pymes. También hubo contacto con la representación argentina para analizar oportunidades en mercados como el suizo.
Sin embargo, no se anunciaron acuerdos comerciales nuevos ni reducciones arancelarias específicas para el vino mendocino. La movida se inscribe más bien en una estrategia de posicionamiento institucional en espacios donde se definen estándares y reglas de largo plazo.
El desafío, en un contexto de creciente competencia internacional y tensiones comerciales, será que esa presencia técnica se traduzca en mejoras concretas para las bodegas —sobre todo las pymes— que enfrentan costos altos y mercados cada vez más exigentes.
La apuesta está planteada. El impacto real dependerá de cuánto pueda transformarse esa inserción diplomática en condiciones comerciales más favorables.


