Crónicas Menducas: Federico Mendez, un Puma con historia
Con la misma capacidad y solidez que lo destacó en su carrera deportiva, hoy Federico Mendez, es un empresario dedicado al negocio inmobiliario, ha puesto en funcionamiento Chacras Park, la primera ciudad empresarial de la provincia, un espacio que incluye locales comerciales de toda clase, oficinas con vistas espectaculares, sectores de entretenimiento. Una obra de …
Con la misma capacidad y solidez que lo destacó en su carrera deportiva, hoy Federico Mendez, es un empresario dedicado al negocio inmobiliario, ha puesto en funcionamiento Chacras Park, la primera ciudad empresarial de la provincia, un espacio que incluye locales comerciales de toda clase, oficinas con vistas espectaculares, sectores de entretenimiento. Una obra de vanguardia para Mendoza.
Igual no deja nunca de estar cercano al mundo del Rugby, emprendimientos que lleva adelante en Mendoza, porque como el lo afirma: “Tuve muchas posibilidades de quedarme a vivir afuera, ofertas sobraban y ya dije todo lo que amo a Sudáfrica, ahí me siento como en mi casa. Pero mi lugar en el mundo es Mendoza y aquí estoy y seguiré estando”.
Al hacer un repaso por su hoja de vida, o biografía debemos contar que nació el 02/08/1972. En 1990 ganó en Italia el Campeonato Mundial Juvenil con Los Pumitas. En 1991 participó del Campeonato Mundial en Francia e Inglaterra y en 1995 del Campeonato Mundial en Sudáfrica con Los Pumas (PK).
En 1996 obtuvo el Subcampeonato del Torneo Súper 12 con Natal Sharks (Sudáfrica). En 1998 conquistó el Campeonato de Europa con Bath y en 1999-2000 con Northampton. Siguió su carrera en Bordeaux-Bègles (2000-01), Natal Sharks (2002), Mendoza (2002-05) y Western Province (Sudáfrica, 2005-06).
En 1995 resultó elegido hooker del equipo ideal. Integró la Selección Argentina de Los Pumas por 15 años, jugando 78 partidos. Fue reconocido con el Huarpe Rugby (1990, 1991 y 1992), Antorcha de Oro y Cruz al Mérito Deportivo (1992), Olimpia de Plata (1992) y Mejor Jugador del Año en la Liga de Inglaterra (1999). Su último test match lo disputó en junio de 2005 contra el equipo británico Los Leones. Recibió el Premio Konex 2000.
Y un detalle fundamental en su exitosa carrera es que fue el primer jugador profesional al que se le permitió integrar Los Pumas. Como una manera de darle más autenticidad a estas Crónicas nus gusta que los protagonistas profundicen sobre su vida.
Federico explica muy bien su derrotero por el mundo del rugby:
“Mi entrada en los Pumas fue algo muy loco. Yo ya había jugado en Los Pumitas, aun teniendo menos edad que la habitual para esa selección juvenil. Me llamaron para integrar la selección de Mendoza. Le ganamos a Inglaterra, nada menos. Viendo ese partido estaban los Pumas, los grandes. Les gustó mi juego y me convocaron. No tenía edad para estar en los Pumitas y me convocaron para los Pumas. Fue así: venía de jugar un torneo sudamericano en Chile con el seleccionado juvenil, a reintegrarme a los estudios en mi colegio secundario, ese mismo día me llamaron de Buenos Aires, se había lesionado un jugador y querían que lo reemplazara. Fue tremendo, todo un sacudón, un shock. ¿Te imaginás? del patio de mi escuela a un campo de rugby jugando con Hugo Porta, el más grande de todos los tiempos. A los pocos días nos fuimos de gira a Inglaterra e Irlanda. Era más de lo que podía soñar”.
“Por supuesto que a esa gira fui como suplente, pero en el primer partido suspenden al pilar titular y tuve que entrar. Debuté contra Irlanda. Hicimos un partidazo. Los diarios de todas las islas destacaban que en los Pumas jugaba Hugo Porta de cuarenta años y un adolescente de 18. Me venían a hacer notas los periodistas de la BBC, en inglés, claro. Yo no sabía que contestar”.
Hay que destacar que Federico se hizo conocido por varios motivos. Uno de ellos fue una certera trompada. Jugaban los Pumas contra el seleccionado Inglés en el Estadio Twickenham. Federico tenía 18 años. Era un juvenil entre sus pares. A la salida de un scraum se produce una refriega con los rivales. Federico caído siente que un jugador inglés lo pisa arteramente entonces reacciona:
“Entré en estado de conmoción violenta. Me levanté y le pegué al primero que encontré. Fue Paul Ackford. Él no tenía la culpa pero yo no estaba para distinguir quién la tenía. Ni Paul ni la prensa se olvidaron del incidente. Años después, jugando en Inglaterra en un partido de liga, ocurre un incidente parecido, un jugador rival sale de un scraum con una oreja colgando y como el árbitro no pudo distinguir al causante del disturbio, nos sancionaron a los que integrábamos la primera línea del equipo.
Esa vez yo no tenía nada que ver, pero me la tuve que bancar. En ese tiempo Ackford trabajaba como periodistas especializado. Saca una nota en su periódico diciendo que cómo podía ser que Inglaterra aceptara a jugadores animales de la América del Sur. Como me dieron derecho a réplica yo repliqué que no había tenido culpa pero que si me encontraba con Ackford otra vez en la calle le pegaba de nuevo. Todo se olvidó cuando, como periodista, vino a Mendoza cuando jugamos con Inglaterra”.
De lo que está agradecido Mendez es de su paso por Sudafrica:
“Amo a Sudáfrica, pero mi primera experiencia fue dura. Llegué para jugar en Natal Sharks, los tiburones, en Durbon. Es un equipo tan popular como Boca. Tenía 22 años. Recuerdo que mi familia me mandaba desde Mendoza vino, dulce de leche y otros productos envueltos en papel del diario Los Andes. Yo desenvolvía los regalos y me ponía a leer lo que decían esas páginas arrugadas. Quería saber de mi tierra. Por suerte en Sudáfrica no encontrás persona que sepa hablar castellano, así que no tenés otro camino que aprender inglés rápidamente. Así lo hice”.
“En mi primera temporada en el rugby sudafricano me consideraron el mejor hooker del torneo. Entonces me invitan a jugar en los Sprinbock, también en los Wallabies de Australia, era todo un honor. Pero jamás hubiera podido jugar contra los Pumas. Me fui a Inglaterra. Jugué en dos equipos, con los dos salimos campeones de Europa. Quedé con muy buenos recuerdos en Sudáfrica, tenía más amigos en los Sprinbock que en nuestro seleccionado.
Esos días en Sudafrica le permitieron a Federico conocer a uno de los grandes líderes de la humanidad:
“A Mandela lo conocí en el mundial del 94. Me impresionó. Es muy alto, cosa curiosa si tenemos en cuenta que pertenece a la tribu Xhosa, cuyos miembros son de media estatura. Mandela tiene un enorme poder de atracción. Es querido por blancos y negros por igual. El condujo una transición racionalizada, lenta pero efectiva. El rugby le sirvió para unir a su pueblo. Lo que muestra la película “Invictus” es cierto. Admiro el temple de ese hombre. Después de 26 años de estar preso produjo la integración de su pueblo.
Sudáfrica tiene pobreza, pero es distinta a la nuestra. Tienen buena cobertura en salud y en educación y viven insertos en su cultura”.
También se expresó sobre el hecho de ser el primer profesional en ese deporte:
“Yo di el puntapié inicial en este asunto del profesionalismo. Me atacaron mucho, me dijeron de todo. Apareció una carta al lector en La Nación donde me trataban de la manzana podrida. Pero con mi actitud se abrió una nueva posibilidad, una nueva etapa. Fui el primer jugador profesional de los Pumas”.
Y afirma contundente: “Lo que te signa en el rugby, lo que te marca, es la amistad. Tengo amigos que me dio el rugby en muchos lugares del mundo. Viví con los pumas las dos etapas, las del rugby amateur y la del profesional. Eran muy distintas, cuando íbamos de gira siendo amateur nos sobraban días para pasear, conocer, divertirnos. Cuando se hizo profesional los días eran contados porque todos tenían que volver a sus respectivos clubes, entonces todo era jugar y concentrarse. Fue la época de la playstation. No salíamos, no conocíamos, siempre estábamos concentrados. Sin embargo mis amigos de entonces lo siguen siendo. Participo con ellos en un grupo de apasionados por las motos y hacemos travesía por lugares apartados y muy difíciles”.
Si es argentino, juegue
“Los jugadores argentinos son muy apreciados en otros países porque nos integramos muy bien. La primera línea argentina siempre fue considerada como una de las mejores del mundo”.
Por último el más grande jugador de rugby de nuestra provincia, hace una defensa de esa práctica deportiva:
“El rugby siempre ha sido considerado un deporte de elite, cheto como decimos ahora, y no lo es en esencia. Es un deporte barato. Sólo hace falta un campo y una pelota para jugarlo. Tiene aspectos culturales que son muy importantes, el respeto por el respeto y el trabajo en conjunto. Esto se está desparramando. El rugby se está haciendo un deporte de clase media y media baja. El ambiente entre los chicos es muy bueno, se respira en ellos un aire de pureza”.
Sobre el saldo de su campaña sostiene:
“Entre mis mejores momentos recuerdo ser jugador de él Mendoza RC, haber salido campeones en el 94 jugando con mi hermano; haber llegado a los Pumas; ganarme el puesto en el Club de Sudáfrica que me llevó por primera vez; haber salido subcampeón en Inglaterra y campeones de Europa participando en roles de entrenador. Una anécdota: me enfrenté con el entrenador del primer club en el que jugué en Inglaterra. Cuando pasé a mi nuevo club me toca jugar contra los que dirigía el flaco en cuestión y pude hacer un try de palomita. La foto salió en todos los diarios de Inglaterra y yo sé la dediqué al flaco”.


