Memorias del incendio: gobernar en el borde del abismo
Algunos días atrás tuve el gusto de acompañar a Eduardo Duhalde en la Universidad de Belgrano, con motivo del lanzamiento de una nueva edición de su libro “Memorias del Incendio: Los primeros 120 días de mi presidencia”. El encuentro fue mucho más que una presentación editorial: fue una invitación a reflexionar, sin consignas ni simplificaciones, …
Algunos días atrás tuve el gusto de acompañar a Eduardo Duhalde en la Universidad de Belgrano, con motivo del lanzamiento de una nueva edición de su libro “Memorias del Incendio: Los primeros 120 días de mi presidencia”. El encuentro fue mucho más que una presentación editorial: fue una invitación a reflexionar, sin consignas ni simplificaciones, sobre uno de los momentos más críticos de la historia política y económica argentina.
Este libro no es un mero registro del pasado. Es un relato en primera persona sobre cómo se gobierna en medio de la crisis más grave y compleja que atravesó nuestro país en democracia: la implosión del año 2001. Memorias del Incendio nos sumerge en aquellos días vertiginosos en los que Argentina tuvo cuatro presidentes en apenas diez días, reconstruyendo las decisiones dramáticas, la salida de la Convertibilidad, la disputa contra la inercia del control y la negación del “corralito”, y los esfuerzos por evitar un colapso total del sistema político, social y económico.
Creo firmemente que la lectura de este libro hoy es más que importante: es necesaria. Nos permite comprender la raíz del estoicismo argentino a lo largo de los últimos años y, al mismo tiempo, analizar las consecuencias reales de los distintos modelos económicos que hemos transitado. Es una herramienta fundamental para estudiantes, dirigentes y ciudadanos que buscan entender cómo la Nación logró recuperar el control de sí misma y encaminarse hacia un proceso de reconstrucción basado en dos pilares esenciales: producción y trabajo.
Esa ha sido —y sigue siendo— la visión del Movimiento Productivo Argentino (MPA). La producción y el trabajo no son únicamente el motor de la economía: constituyen la base del equilibrio social y de la cohesión nacional. Desde el MPA sostenemos que el fortalecimiento de las pymes, la agregación de valor en origen y la promoción del trabajo genuino, enmarcados en una política industrial con mirada de futuro, son claves no solo para el presente, sino también para el desarrollo del país a largo plazo.
Podemos construir una Argentina con desarrollo sostenible y equitativo. La historia reciente lo demuestra. Hay una conclusión clara que se desprende tanto del “incendio” como de estas Memorias: el progreso no surge de recetas mágicas ni de atajos económicos, sino del esfuerzo productivo, la cultura del trabajo y la unidad nacional orientada a objetivos concretos de desarrollo.


