La “oposición oficialista”, los nombres de Macri y la batalla Milei-Kicillof: la carrera hacia el 2027

A pocos meses de haber superado la mitad del mandato y con las brasas de las legislativas de octubre pasado todavía calientes, el presidente Javier Milei ingresó en la fase inicial de cara al 2027 con sus aspiraciones reeleccionistas.  Cabe señalar que el escenario actual está dominado por un Milei que, fortalecido por el sólido respaldo …

Nicolás Sanz

A pocos meses de haber superado la mitad del mandato y con las brasas de las legislativas de octubre pasado todavía calientes, el presidente Javier Milei ingresó en la fase inicial de cara al 2027 con sus aspiraciones reeleccionistas. 

Cabe señalar que el escenario actual está dominado por un Milei que, fortalecido por el sólido respaldo obtenido en las urnas en las últimas elecciones legislativas, activó formalmente el operativo reelección. 

El presidente inició este año bajo una narrativa de victoria, apoyada en indicadores de inflación bajo control y un superávit fiscal que desde el oficialismo definen y presentan como el “milagro argentino”. 

Esta confianza le permitió incluso profundizar holgadamente su estilo confrontativo, pero ahora con una estructura legislativa propia que le otorga la un mayor nivel de gobernabilidad que antes le era esquiva. 

Sin embargo, este proceso de consolidación libertaria generó una fisura interna que ya nadie en la Casa Rosada se esmera en ocultar y que derivó ineludiblemente en el surgimiento de un “villarruelismo” con sello propio. 

La vicepresidenta Victoria Villarruel está logrando capitalizar su autonomía política, construyendo una base de poder vinculada a sectores del nacionalismo, la seguridad y las fuerzas armadas, que hoy funciona como una suerte de oficialismo alternativo. 

En tal sentido, la tensión con el Triángulo de Hierro es total a punto tal que el gobierno de Milei comenzó a limar sus facultades institucionales, alimentando la hipótesis de que Villarruel podría encabezar una propuesta electoral independiente en 2027.

En la vereda de enfrente, el peronismo encontró en el gobernador bonaerense Axel Kicillof una figura con fuerte potencial presidencial siendo quien hoy lidera las encuestas en la oposición aunque no exenta de desafíos teniendo en cuenta que de todas maneras su aceptación se ubica por debajo de la del jefe de Estado. 

El mandatario provincial se erige como el principal antagonista del modelo nacional, utilizando su gestión bajo el eslogan de un estado de bienestar que resiste el ajuste encabezado por la motosierra de Milei. 

En esa línea, Kicillof inició con un despliegue nacional buscando el apoyo de gobernadores del PJ que quedaron huérfanos de liderazgo, intentando a la vez mantener el equilibrio entre el kirchnerismo duro y la necesidad de renovar las caras del movimiento para seducir al electorado moderado. 

Mientras tanto, el PRO atraviesa su crisis de identidad más profunda, atrapado entre la fusión con los libertarios y la supervivencia autónoma, lo que ubica a Mauricio Macri en un lugar de aislamiento inédito. 

En este contexto, según pudo saber Diario Mendoza Today de fuentes del macrismo, si bien no hay nombres definidos, en la cabeza del expresidente lideran el listado de posibles aspirantes a la presidencia dos mujeres: María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato

Ambas representan el intento del partido fundado por Mauricio Macri de ofrecer una alternativa de derecha racional y republicana, y tienen una buena imagen del ex mandatario quien ve en ellas dos dirigentes políticas leales a sus ideales.

Por una lado se encuentra Vidal, que aporta el peso de su trayectoria territorial, sobre todo en la populosa provincia de Buenos Aires, y su capacidad de gestión, mientras que Lospennato se convirtió en la cara visible de un sector que, si bien acompaña las reformas económicas de fondo, marca límites institucionales claros frente a las formas del mileísmo. 

Este bloque busca atraer a un votante que, aunque apoya el cambio, empieza a mostrar fatiga ante la polarización extrema, posicionándose como una reserva de gobernabilidad técnica y moderación que podría ser determinante en la configuración de las alianzas finales de cara a las próximas presidenciales.

Más allá de otros aspirantes al Sillón de Rivadavia, como el de la Izquierda que se descuenta que llevará uno propio o del conferencista Dante Gebel a quien aún intentan posicionar desde un sector del peronismo, lo cierto es que no se puede descartar la presencia de un gran cúmulo de candidatos.

Por un lado, desde el sector del actual Gobierno Milei buscará la reelección y está la posibilidad de que Villarruel consolide un frente propio, aunque es poco probable que se presente como candidata a presidenta, la posibilidad existe.

Desde la oposición, Kicillof se muestra como la contracara del Gobierno de Milei, siendo desde el lado peronista quien mejor mide en las encuestas y, tras dos mandatos al frente de la Provincia de Buenos Aires, no va a renunciar a sus sueños presidenciales fácilmente.

Y por último se ubica el PRO, desde donde deslizan que no hay posibilidad de que Mauricio Macri se presente como candidato a presidente pero que ya adelantó que irá con un aspirante propio, que por estas horas se analizan dos mujeres fuertes del partido.

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