Mendoza compró nuevas ambulancias financiadas por el cobro a extranjeros y obras sociales
El Gobierno de Mendoza dio un paso clave en su plan de modernización sanitaria al incorporar ocho nuevas ambulancias a la flota del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC). Con esta entrega, la provincia alcanzó un total de 42 móviles operativos, un refuerzo que permitió optimizar la logística de asistencia en la vía pública. Gracias a …
El Gobierno de Mendoza dio un paso clave en su plan de modernización sanitaria al incorporar ocho nuevas ambulancias a la flota del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC). Con esta entrega, la provincia alcanzó un total de 42 móviles operativos, un refuerzo que permitió optimizar la logística de asistencia en la vía pública. Gracias a esta ampliación, las autoridades confirmaron que el tiempo promedio de respuesta ante una emergencia se redujo en tres minutos.
La gran novedad de esta actualización fue la inclusión de dos unidades especialmente adaptadas para el traslado de personas con obesidad mórbida, equipadas con camillas que soportan hasta 250 kg.
Estos vehículos cuentan con tecnología de punta, como respiradores a turbina y videolaringoscopios, además de sistemas de frenado automático para mayor seguridad vial. Una de estas unidades tuvo como base el Hospital Central, mientras que la otra se destinó al Hospital Schestakow en San Rafael.
La adquisición de los móviles demandó una inversión de 1.305 millones de pesos, financiados íntegramente a través del Reforsal (Ente de Recuperación de Fondos). Este modelo de gestión permitió que la provincia recuperara el costo de las prestaciones brindadas a pacientes con obra social, prepagas o ciudadanos extranjeros. El ministro de Salud, Rodolfo Montero, señaló que este mecanismo recaudó más de 17.000 millones de pesos durante 2024, transformando la facturación en equipamiento concreto.
Como ejemplo de la eficacia de este sistema, el funcionario destacó que recientemente se percibieron 20 millones de pesos por la atención de dos turistas europeos en apenas veinte días. Este flujo de recursos garantizó que el Estado mendocino dejara de absorber gastos de quienes poseen cobertura privada, reinvirtiendo el dinero de forma directa en la salud pública.


