El streaming redefine el ecosistema audiovisual y Mendoza no se queda atrás

El streaming dejó de ser una novedad tecnológica para convertirse en el formato dominante de consumo audiovisual. En 2025, millones de personas eligen diariamente qué ver, cuándo y cómo, desplazando a la televisión tradicional y transformando por completo el ecosistema mediático. Este fenómeno combina la inmediatez de la radio con la estética televisiva y la …

Raúl Pedone
Secretario General de Redacción Mendoza Today
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El streaming dejó de ser una novedad tecnológica para convertirse en el formato dominante de consumo audiovisual. En 2025, millones de personas eligen diariamente qué ver, cuándo y cómo, desplazando a la televisión tradicional y transformando por completo el ecosistema mediático.

Este fenómeno combina la inmediatez de la radio con la estética televisiva y la lógica de las redes sociales. Plataformas como Twitch, YouTube, Spotify y canales nativos como Luzu TV y OLGA redefinen la relación entre contenido, audiencia y marca, consolidando una nueva forma de narrar y conectar.

En sus orígenes, el streaming surgió como una alternativa experimental. En Estados Unidos, Netflix comenzó como un servicio de alquiler de DVDs por correo, hasta que en 2007 lanzó su plataforma de video bajo demanda. En paralelo, YouTube se consolidaba como espacio de expresión libre y viral, marcando el inicio de una revolución cultural.

En Argentina, las primeras experiencias se vinculan a la radio online y a la transmisión de eventos en vivo. Vorterix, fundado por Mario Pergolini en 2012, fue pionero en combinar radio, video y redes sociales, marcando un antes y un después en la producción digital local. Hoy, el streaming argentino vive su edad dorada.

Canales como Luzu TV, OLGA, Gelatina y Blender lideran las audiencias jóvenes, con millones de suscriptores y programas que superan los 80.000 espectadores diarios en vivo. La clave del éxito no está solo en la tecnología, sino en el contenido y la marca. Los formatos más exitosos construyen una identidad clara, reconocible y emocional, que conecta con sus públicos más allá del programa puntual.

El streaming, una nueva industria

Marcelo Tinelli, ícono de la televisión de los años 90, lanzó su canal de streaming en 2023, apostando por una nueva generación de contenidos. Mario Pergolini, por su parte, continúa innovando desde Vorterix, adaptando su estilo provocador al lenguaje digital. Ambos referentes demuestran que el talento televisivo puede reinventarse en el entorno digital sin perder vigencia.

Aunque muchos programas parecen simples charlas entre amigos, detrás hay un trabajo de producción minucioso. Guiones, escaletas, iluminación, sonido, edición y estrategia de redes conforman un engranaje profesional que sostiene cada emisión. El streaming no es un hobby ni una improvisación: es una industria en expansión que genera empleo, inversión y formación.

En Argentina, el sector audiovisual ya representa casi 100 mil puestos de trabajo directos y otros 175 mil indirectos. Los contenidos más sólidos se nutren de información verificada. Muchos programas de streaming toman como base el trabajo de periodistas profesionales, medios tradicionales y agencias de noticias, adaptando el lenguaje sin perder rigurosidad.

Los pioneros en Mendoza

La credibilidad sigue siendo un valor central. Aunque el tono sea informal, los datos chequeados, las fuentes confiables y el respeto por la audiencia son pilares que diferencian el entretenimiento responsable del ruido digital. En este nuevo ecosistema, las productoras independientes ganan protagonismo.

El streaming redefine el ecosistema audiovisual y Mendoza no se queda atrás
Martìn Sosa, líder de la productora Floyd, de Mendoza.

Floydtv Streaming en Mendoza, es un ejemplo emblemático y visionario: comenzó hace más de una década y hoy produce contenidos para múltiples plataformas, con estética cuidada y una narrativa potente. La descentralización es otro rasgo del streaming. Ya no es necesario estar en Buenos Aires para producir contenidos relevantes. Mendoza, Córdoba, Rosario y otras ciudades aportan talento, ideas y formatos que enriquecen la diversidad mediática.

Las marcas también se transforman. Empresas, instituciones y medios tradicionales buscan adaptarse al lenguaje del streaming, creando canales propios, patrocinando programas o integrando influencers en sus estrategias de comunicación.

El fenómeno también impacta en la educación, la política y la cultura. Charlas, debates, clases y campañas se transmiten en vivo, generando interacción directa con las audiencias y ampliando el alcance de cada mensaje.

La pandemia aceleró esta transformación. El aislamiento obligó a repensar los formatos y a digitalizar los vínculos. El streaming se convirtió en puente emocional, informativo y creativo en tiempos de distancia física. Hoy, los medios tradicionales enfrentan el desafío de reinventarse. Algunos lo hacen con éxito, integrando sus contenidos a plataformas digitales. Otros resisten, pero el cambio es irreversible: la audiencia ya eligió la flexibilidad y la personalización.

Las proyecciones indican que el streaming será masivo en 2027, con una consolidación global de canales nativos, talentos emergentes y modelos de monetización basados en suscripciones, publicidad y contenido exclusivo. En este contexto, la formación profesional cobra relevancia. Productores, guionistas, editores, diseñadores y comunicadores deben adaptarse a los nuevos lenguajes, sin perder los valores éticos y narrativos que sostienen la calidad.

El streaming no reemplaza a los medios tradicionales: los transforma. Como toda evolución mediática, implica desafíos, aprendizajes y oportunidades. Y en ese proceso, el contenido, la marca y el profesionalismo siguen siendo lo más importante.

Streaming vs. TV tradicional

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la diferencia entre ver tu programa favorito en la tele y disfrutar de una serie en una plataforma online? La televisión tradicional es como una cita programada: tienes que estar a una hora específica y en un canal concreto para no perderte nada. En cambio, el streaming es como tener una videoteca infinita en casa; tú eliges qué ver, cuándo y en qué dispositivo, ya sea tu celular, tablet o smart TV. Es la libertad de disfrutar del contenido a tu propio ritmo.

El streaming redefine el ecosistema audiovisual y Mendoza no se queda atrás

Así funciona. El streaming ha revolucionado la forma en que consumimos entretenimiento. Se trata de un flujo constante de datos que llega a los dispositivos a través de internet, permitiendo mirar una película o escuchar una canción casi al instante, sin necesidad de descargarla por completo. Gracias a esta tecnología, plataformas como Netflix o Spotify facilitan el acceso inmediato a un enorme menú de series, películas y música con solo un clic, haciendo que la espera sea cosa del pasado (los niños y los jóvenes lo saben bien).

Contenido en vivo o a la carta: el usuario decide. Dentro del mundo del streaming existen dos modalidades principales que se adaptan a cada gusto. Por un lado, existe el streaming en directo o “en vivo”, que permite vivir la emoción de un evento mientras sucede, como un partido de fútbol, un concierto o una conferencia. Por otro lado, está el contenido “a la carta” u on-demand, que otorga el poder de pausar, retroceder y ver los programas preferidos cuando mejor venga, liberando al espectador de los horarios fijos de la programación.

La era de la interacción. Una de las grandes ventajas del streaming es su capacidad para conectar con la audiencia. A diferencia de la televisión, donde el público casi siempre es un espectador pasivo, muchas transmisiones en vivo fomentan la participación a través de chats y reacciones en tiempo real. Esta interacción crea comunidades y convierte el acto de ver contenido en una experiencia social y compartida, acercando a los creadores con su público de una manera diferente.

Con ustedes… ¡el streamer! Seguramente todos hemos oído hablar de los “streamers”. Son aquellas personas que crean y transmiten contenido en directo a través de plataformas como Twitch o YouTube. Utilizando cámaras, micrófonos y su carisma, comparten desde partidas de videojuegos hasta tutoriales de maquillaje, análisos y debates de política y economía, conversando e interactuando con sus seguidores en tiempo real. Más que simples presentadores, los streamers se han convertido en nuevos protagonistas de la comunicación en la era digital.

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