Todos contra todos: las internas libertarias están más encendidas que nunca
Tras el cierre de listas en la provincia de Buenos Aires, la interna libertaria está más fuerte que nunca. Los ataques internos por disidencias en el armado provienen, en muchos casos, de personeros que se identifican con el gobierno del presidente Javier Milei. Tal es así que hubo incluso un cruce entre el armador y …
Tras el cierre de listas en la provincia de Buenos Aires, la interna libertaria está más fuerte que nunca. Los ataques internos por disidencias en el armado provienen, en muchos casos, de personeros que se identifican con el gobierno del presidente Javier Milei.
Tal es así que hubo incluso un cruce entre el armador y presidente de La Libertad Avanza en terreno bonaerense, Sebastián Pareja y el tuitero Esteban Glavinich, más conocido como TraductorTeAma.
Pareja, hombre de Karina Milei en el distrito más populoso del país y con un pasado peronista, ninguneó al tuitero, uno de los más acérrimos defensores de las políticas del Gobierno Nacional, quien no disimuló su descontento con los nombres que aparecen en las listas bonaerenses.
Pero ese es solo un mero ejemplo, porque la falta de personajes de la talla del Daniel “Gordo Dan” Parisini expuso además la fuerte interna que existe desde hace meses entre la hermana del presidente y el ex asesor estrella relegado a estratega Santiago Caputo.
El Triángulo de Hierro hoy está quebrado y le falta una de las puntas, que es justamente la de Caputo. La secretaria General de Presidenta ganó la pulseada, como estaba destinado a suceder, tal cual había descripto Diario Mendoza Today en esta nota titulada “Karina Milei: la favorita en la terna libertaria con posibilidades de desbancar a Santiago Caputo”.
Es innegable que, a pesar de sus escasos conocimientos en política, Karina es quien más influye en las decisiones del presidente. Y este cumple con lo que manda. La considera la dueña de la verdad indiscutida.
Es una pelea que inició hace mucho, y Milei recurrió a la vieja estrategia de mostrar unidad a través de una foto, la cual se hizo carne a mediados del mes de mayo pasado, pero que no fue más que un gesto hacia afuera y nada resolvió hacia adentro.
Es lo mismo que intentó hacer en otra de las internas del Gobierno, la que mantiene con la vicepresidenta Victoria Villarruel. Después de inevitables encontronazos que fueron expuestos por la prensa, Milei quiso desmentirlos y se sacó una foto abrazado a su compañera de fórmula.
También fue para aquellos propios que negaban la realidad y querían ver una unidad y una buena relación donde realmente no la había. El tiempo, nuevamente, demostró que el periodismo estaba en lo correcto y que la relación entre ambos había comenzado a fracturarse.
Hoy la presidenta de la Cámara de Senadores no tiene injerencia en el Gobierno ni forma parte del “proyecto”, tal como lo reconoció el vocero presidencial Manuel Adorni en conferencia de prensa el pasado jueves.
A diferencia de otros, que mantienen roces con referentes con el oficialismo pero manifiestan apoyo al presidente, Villarruel no esconde su descontento con varias de las políticas implementadas por el mandatario. Tampoco por sus formas.
En el primero de los grupos puede ubicarse a Marcela Pagano, quien sostiene una fuerte interna con la diputada Lilia Lemoine y tiene una visión de la política institucional diferente a la del oficialismo, pero no está en contra de las medidas que se toman en términos generales.
Desde aquella vez en la que se la vio con un megáfono atacando verbalmente al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con el trasfondo de la trunca designación al frente de la comisión de Juicio Político, los cruces con varios de sus compañeros de bancada se hicieron cada vez más evidentes.
En contraposición, su amistad y cercanía con la ex libertaria Lourdes Arrieta fue creciendo hasta el punto de hoy, en el cual ostentan una relación mucho más allá de lo político y/o laboral. Ambas coinciden en tener una visión diferente de la política aunque discrepen en temas puntuales.
El problema es que no hay lugar para tener una visión diferente, ni siquiera en lo más mínimo, hecho que ni siquiera ocultan. “Somos soldados del presidente, no hay librepensadores acá”, reconoció la senadora bonaerense libertaria de La Libertad Avanza Florencia Arietto.
Si Milei dice que Villarruel es una traidora, a pesar de no haber nunca justificado tal postura, todos al unísono están obligados a decir lo mismo, y quien no lo haga será un “traidor” al igual que la vicepresidenta.
Esa es básicamente la base de las internas, la imposibilidad de que una persona, dentro de un mismo espacio, tenga la posibilidad de pensar diferente. Y eso va a terminar jugándole muy en contra al Gobierno. Primero en el corto, pero aún más en el largo plazo.


