El calvario de Flybondi en Mendoza: 15 horas de espera, pasajeros al límite y una empresa sin respuestas

Mendoza se convirtió este domingo en el epicentro de un nuevo capítulo en la saga de los vuelos caóticos de Flybondi. Cientos de pasajeros sufrieron reprogramaciones, demoras y cancelaciones que derivaron en una espera infernal de hasta 15 horas en el aeropuerto El Plumerillo. La furia de los usuarios, que incluyó la descompensación de una …

Mendoza se convirtió este domingo en el epicentro de un nuevo capítulo en la saga de los vuelos caóticos de Flybondi.

Cientos de pasajeros sufrieron reprogramaciones, demoras y cancelaciones que derivaron en una espera infernal de hasta 15 horas en el aeropuerto El Plumerillo.

La furia de los usuarios, que incluyó la descompensación de una mujer, puso en jaque la precaria operatividad de la low cost, que parece hacer de la impuntualidad su marca registrada.

Una vez más, el Aeropuerto Internacional El Plumerillo fue escenario de una jornada infernal para los viajeros. Lo que se prometía como un domingo de regreso a Buenos Aires, se transformó en una odisea de exasperantes demoras y, para muchos, en una noche en vela en la terminal mendocina.

El protagonista, nuevamente, Flybondi, la aerolínea que parece jugar a la ruleta rusa con el tiempo de sus pasajeros.

El principal foco de la indignación fue el vuelo que debía partir hacia Aeroparque a las 10:40 del domingo. Sus ocupantes, muchos de ellos presentes en el aeropuerto desde las 8 de la mañana, vieron cómo su partida se estiraba, hora tras hora, hasta que finalmente, el avión despegó ¡pasada la 1 de la madrugada del lunes! Unas 15 horas de retraso que pulverizaron planes, conexiones y la paciencia de cientos de personas.

“Mucha gente estaba desde las 8 en el aeropuerto, y primero les dijeron que iba a salir demorado a las 12. Después a las 13, luego a las 15 y así. El tema es que, mientras tanto, se iban sumando otros pasajeros que tenían previsto viajar en otros vuelos, y todos nos fuimos acumulando”, relató Laura Prudencio, una periodista mendocina y una de las tantas damnificadas.

La situación rozó el límite. Prudencio describió un cuadro dramático en la sala de embarque: “Había una mujer que se descompensó sentada y pedía que tuvieran algo de consideración, que tenía un tumor en la cabeza. Solamente pedía un poco de humanidad, y ni eso encontró”. Un testimonio desgarrador que expone la nula contención por parte de la empresa.

La crónica de un calvario previsible

El infierno en El Plumerillo comenzó temprano. Los pasajeros del vuelo de las 10:40, en su mayoría, llegaron cerca de las 8. Algunos, como Laura, habían recibido mensajes de cancelación de sus vuelos originales, optando por reubicarse en el fatídico servicio de la mañana. “Yo tenía mi vuelo de Flybondi para hoy (lunes), pero me llegó un mensaje donde me avisaban que se había cancelado. Me daban la posibilidad de cambiarlo entre uno que salía ayer, domingo, a las 20:30 y otro que salía a las 23:30. Como 23:30 era muy tarde, elegí el de las 20:30”, contó.

El calvario de Flybondi en Mendoza: 15 horas de espera, pasajeros al límite y una empresa sin respuestas

Cuando Laura llegó al aeropuerto mendocino, cerca de las 18:30, la postal era desoladora. Los pasajeros del vuelo matutino ya estaban agotados, y la mayoría de los reubicados se sumaron a la interminable espera. El clima en la sala de embarque, donde algunos llevaban casi diez horas, era de pura tensión.

Flybondi: una empresa sin cara y sin respuestas

Lo que más indigna a los usuarios es la total ausencia de la empresa. “Mientras todo esto pasaba, en los mesones de Flybondi no había nadie. Es decir, nadie daba la cara por la empresa. Yo preguntaba y me decían que iban a abrir el mostrador a las 19. Recién a las 19:20 aparecieron tres chicas que las mandaron a poner la cara, pero respondían de forma muy sintética y sin explicar nada”, resumió Prudencio a Los Andes.

La periodista fue lapidaria en su análisis: “Ya es grosero, porque nunca dan siquiera una respuesta. Si en una reunión vos preguntás quien viajó en Flybondi y no tuvo inconvenientes, nadie va a levantar la mano. Y, si hacés al revés, a la gente le va a faltar manos. El tema es que se repite y se repite, y nadie hace nada, ni la ANAC ni nadie”.

Las excusas, siempre las mismas: “malas condiciones climáticas”, “cuestiones operativas”. Sin embargo, la percepción general es que la empresa simplemente no da abasto con la demanda.

Consecuencias que superan el retraso

La llegada a Buenos Aires, cerca de la 1:30 de este lunes 9 de junio, generó nuevas complicaciones. “Es una hora muy peligrosa para llegar. No todos pueden tomar un Cabify o un taxi, por lo que mucha gente se quedó en la parada esperando el micro. Esto pasa a diario y no hay ninguna cuestión de compensación. Ellos cancelan vuelos, modifican horarios, los retrasan y no dan disculpas. Y quieren arreglar todo con un café y una medialuna”, concluyó Laura Prudencio, resumiendo el sentir de miles de pasajeros que eligen Flybondi, pero que a cada viaje, enfrentan una nueva y frustrante lotería.

Esta nota habla de: