Preocupa en Mendoza la pérdida de trabajo en el sector gastronómico y hotelero
El pujante sector gastronómico y hotelero de Mendoza, pilar fundamental de la economía provincial, se encuentra sumido en una profunda crisis que amenaza la supervivencia de numerosos establecimientos y la estabilidad laboral de miles de trabajadores. La combinación de una merma drástica en el poder adquisitivo de los mendocinos, el atractivo de un dólar alto …
El pujante sector gastronómico y hotelero de Mendoza, pilar fundamental de la economía provincial, se encuentra sumido en una profunda crisis que amenaza la supervivencia de numerosos establecimientos y la estabilidad laboral de miles de trabajadores.
La combinación de una merma drástica en el poder adquisitivo de los mendocinos, el atractivo de un dólar alto que impulsa el turismo hacia el exterior y una presión impositiva, tanto provincial como nacional, ha creado un escenario desolador.
Fuentes internas del sector describen un panorama de “discontinuidad laboral” para un alto porcentaje del personal.
Esto significa que, sin mediar un despido formal, numerosos empleados han dejado de trabajar y percibir salarios, en una suerte de limbo que evita las indemnizaciones correspondientes. A esta situación se suman la alta rotación de personal y los despidos concretos en algunas empresas, lo que refleja la desesperación de los empresarios por reducir costos.
La rentabilidad de los negocios se ha desplomado, llevando a muchos a una lucha diaria por cubrir los costos operativos básicos. La queja generalizada entre los empresarios apunta directamente a la carga tributaria y al incesante aumento de las tarifas de servicios públicos, factores que minan cualquier intento de recuperación.
La temporada baja, que tradicionalmente se extiende de mayo a septiembre, ha encontrado este año un agravante en una recesión económica profunda y la palpable ausencia de estrategias claras de promoción turística que puedan mitigar el impacto.
Ante este sombrío panorama, el sector busca desesperadamente alternativas para atraer al público local. Se están gestando propuestas de turismo interno dirigidas a los mendocinos, con un énfasis en establecimientos que operen bajo la normativa laboral vigente. Asimismo, se están impulsando iniciativas para profesionalizar el sector y reducir la alta rotación de personal, con la visión de convertir la gastronomía y la hotelería en una opción laboral atractiva y sostenible para los jóvenes.
La esperanza, frágil pero persistente, está puesta en las vacaciones de julio. El sector confía en que el turismo interno brinde un respiro financiero que les permita extender su agonía unos meses más.
“Manso”, la campaña de Mendoza para atraer turismo
Desde el gobierno de Alfredo Cornejo hiceron una apuesta fuerte con una campañana publicitaria audaz que apuesta a la palabra local “Manso” como estandarte.
Un término que, lejos de su acepción tradicional de quietud, en el argot mendocino resuena con lo grandioso, lo deslumbrante, aquello que merece ser disfrutado con intensidad. La intención es clara: pintar a Mendoza como un destino atractivo, moderno y accesible en cualquier estación del año, apelando a una conexión coloquial y directa con audiencias tanto nacionales como internacionales.
La elección de “Manso”, recientemente incorporada al Diccionario del Habla de los Argentinos con esta resignificación, busca impregnar la experiencia mendocina de una autenticidad lingüística, un guiño cómplice al visitante. Desde los imponentes paisajes hasta la degustación de sus afamados vinos y la adrenalina de sus deportes de aventura, todo se presenta bajo este prisma de lo “manso”, lo increíble.
Ahora, la pregunta que flota en el aire es si esta ambiciosa campaña logrará su cometido de atraer turistas y fortalecer la imagen de Mendoza.
En un contexto económico nacional desafiante, donde un dólar poco favorable para el turismo extranjero ha encarecido la provincia y, paradójicamente, incentivado la fuga de mendocinos hacia Chile en busca de precios más competitivos, la efectividad de la estrategia “Manso” se pone a prueba.
Marcelo Rosental, presidente de la Cámara Hotelera de Mendoza, fue categórico al describir la situación: “A las empresas no les queda otra salida que ajustar en todo sentido”. Rosental explicó que esta dinámica se ha instalado desde el inicio de 2025 y se proyecta a lo largo de todo el año. La situación es tan crítica que numerosas empresas que operan sus servicios en bodegas, un emblema del turismo mendocino, se encuentran al borde del cierre.
Asfixia Impositiva: ARCA y ATM en la mira
La presión impositiva se ha intensificado de manera alarmante. Fuentes del sector denuncian que ARCA (ex AFIP) y ATM han endurecido sus políticas de cobro.
El plazo de gracia para el pago de deudas se ha reducido drásticamente de 15 días a tan solo 48 horas antes de proceder al embargo de cuentas bancarias, una medida que estrangula aún más la ya precaria situación financiera de los negocios.
Esta crisis no es un fenómeno aislado de Mendoza. En Buenos Aires, restaurantes distinguidos por la prestigiosa Guía Michelin se han visto forzados a bajar sus persianas, y hoteles en el norte argentino también han sucumbido a la adversidad. Paralelamente, se observa un preocupante aumento de la informalidad en el sector.
Propietarios de cabañas, hoteles y agencias de viajes que luchan por la legalidad, ahora enfrentan dificultades insuperables para mantener sus negocios en regla.
La imposibilidad de cubrir los costos operativos diarios con los ingresos actuales los empuja a una situación límite, donde la única opción parece ser operar por fuera del sistema formal para intentar sobrevivir.


