El motivo por el que Blackberry despegó fue el mismo por el que se arruinó: el teclado físico
El auge impulsado por el teclado físico Antes de la popularización de las pantallas táctiles que nos sirven en el casino online de Betfair y los teclados virtuales, Blackberry se consolidó como símbolo de estatus gracias a su fiable teclado físico, diseñado para una escritura rápida con los pulgares, todo un antes y un después …
El auge impulsado por el teclado físico
Antes de la popularización de las pantallas táctiles que nos sirven en el casino online de Betfair y los teclados virtuales, Blackberry se consolidó como símbolo de estatus gracias a su fiable teclado físico, diseñado para una escritura rápida con los pulgares, todo un antes y un después en la mensajería móvil.
Los dispositivos canadienses llegaron a dominar el mercado corporativo y a captar la atención del gran público gracias a modelos icónicos como el Pearl 8100, que ofrecía un servicio de mensajería instantánea gratuito (el Blackberry Messenger) en una época en la que los SMS seguían cobrando tarifa y tardaban en llegar.
El dominio de Blackberry era tal que, en el año 2009, su cuota de mercado rozaba el 21%, impulsada por la combinación de un hardware robusto, la mensajería instantánea y un sistema operativo propio muy seguro, el Blackberry OS.
La reputación de crackberry reflejaba la adicción que generaban aquellos terminales, alabados por líderes empresariales y altos cargos gubernamentales, lo que reforzó aún más su imagen de dispositivo imprescindible para el mundo profesional. Su popularidad trascendió el ámbito corporativo, convirtiendo a Blackberry en un objeto de deseo de celebridades y ejecutivos, que lo lucían como un distintivo de estatus social.
El ocaso sellado por la misma tecla
Pero el año 2007 supuso el principio del fin de la marca. Entonces, Apple lanzó el iPhone, con una interfaz totalmente táctil, por lo que el valor de la experiencia de escritura mediante teclas físicas empezó a diluirse frente a la mayor versatilidad y espacio de pantalla de los nuevos smartphones.
Mientras los competidores apostaban por pantallas más grande y sin botones, mucho más cómodas e intuitivas de usar en aplicaciones como la ruleta, Blackberry se quedó en el teclado QWERTY, con tímidas innovaciones como las barras táctiles de SurePress en el Storm o con modelos híbridos con teclado y touchpad, sin gran éxito.
En 2013, a pesar de que la marca lanzó el Blackberry 10, un sistema operativo basado en QNX que combinaba táctil y físico, y presentar el Q10 que recuperaba el teclado clásico, las ventas siguieron cayendo. La cuota de mercado pasó de 85 millones en 2011 a solo 23 millones en 2016.
La decisión de mantener el teclado físico hasta fases demasiado avanzadas fue el fin de la marca. Los usuarios ya querían pantallas más amplias y gestos táctiles que hacían imprescindible el espacio ocupado antes por las teclas. A su vez, los desarrolladores lanzaban aplicaciones optimizadas para iOS y Android, relegando el ecosistema cerrado de Blackberry a un segundo plano.
2016 fue el final de los productos propios fabricados por Blackberry, licenciando la marca a terceros, y en 2022 dio de baja servicios históricos como Blackberry Messenger. Así, se puso final a una era iniciada con aquel teléfono que fue, simultáneamente, su mayor fortaleza y su cruel condena.


