Vivir en la calle, “El Invisible” de Guaymallén: crónica de un colchón de cartón

Se escuchan ruidos, sirenas, y se ven luces de todos los puntos cardinales. Las frenadas de los vehículos son materia corriente a cualquier hora del día y noche. Me freno en un acceso colapsado, y bajo. Siempre paso al atardecer y la postal es la misma. Una almohada, cartón y un pedazo de tela cubren …

Daniela Sarradell

Se escuchan ruidos, sirenas, y se ven luces de todos los puntos cardinales. Las frenadas de los vehículos son materia corriente a cualquier hora del día y noche.

Me freno en un acceso colapsado, y bajo. Siempre paso al atardecer y la postal es la misma. Una almohada, cartón y un pedazo de tela cubren la piel de esta persona, que aún no conozco y estimo que llega tarde a dormir o a intentar descansar. Aunque siento que le estoy faltando el respeto al decir eso, cuando en esas condiciones nadie puede descansar. Y yo, preocupada porque mi colchón King es incómodo y el SmarTV que tengo en la habitación no me gusta cómo queda colgado.

¿Qué fue lo grave que tuvo que enfrentar este ser humano que se encuentra en estas condiciones hoy? Qué injusto que se ve todo cuando damos voz a esto.

La vida a esta altura me ha enseñado a darle importancia a lo verdaderamente serio, y con lágrimas en los ojos les transmito que esto no debería estar sucediendo en nuestro país, en nuestra Mendoza, en mi Guaymallén que tanto quiero.

Una y otra vez me detuve a esperar a este ser y nunca lo encontré. Pasé, cuando salgo a correr, caminé en diferentes horarios y nunca logré cruzármelo.

Sólo espero que algún día esta realidad cambie y ese pedazo de tela, cartón y almohada desaparezcan, no sólo de ahí, sino del mundo entero. Esto no pasa solo acá, en Estados Unidos también, para los que defienden políticas absurdas llenándose de guita y no mirando ni analizando la realidad sociológica de un país rico en todo, pero sobre todo en personas que día a día salen a trabajar y a crecer aunque lamentablemente algunas no lo logran ni lo lograrán.

No soy pesimista, lejos estoy de encuadrarme ahí, pero esto lo amerita, sobre todo con legisladores tan intelectuales que se dedican a estudiar proyectos para convertirlos en ley. Y pensar que para algunos hay cuestiones más importantes que esto…

Sigamos preocupados por la vida de Wanda Nara o de la impresentable de Viviana Canosa, y hagamos “vista gorda”, como afirma el dicho, sobre esto que ocurre todos los días y en nuestra nariz.

No nos olvidemos que más gente duerme en la vereda o frente a un edificio, que se sienta en la puerta de una iglesia a pedir un paquete de arroz o algo que le sirva para cenar a la noche. También piden dinero o cigarrillos, pero por lo general siempre necesitan algo para morfar. Hay más gente revolviendo los contenedores de basura.

Esto también es periodismo, lejos de una oficina y mostrando la realidad por estas horas.

Frente al lugar que ilustra esta nota se encuentra el Mendoza Plaza Shopping, y del otro lado, hacia el sur el reconocido Barrio Unimev.

Sólo espero que cuando vuelva a pasar en el atardecer de un día cualquiera o quizá, de otro otoño, esta persona haya salido de ahí.

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