La historia de amor que comenzó hace 20 años en Roma y condujo a una bodega en Mendoza
La historia de amor entre Verónica, una viajera argentina, y Jeff Mausbach, un estadounidense, comenzó de manera fortuita en un hostel de Roma y se consolidó en Mendoza. Un reclamo por falta de agua caliente fue el inicio de un flechazo para Jeff, quien esperó en vano a Verónica en el lobby. Sin embargo, el destino …
La historia de amor entre Verónica, una viajera argentina, y Jeff Mausbach, un estadounidense, comenzó de manera fortuita en un hostel de Roma y se consolidó en Mendoza.
Un reclamo por falta de agua caliente fue el inicio de un flechazo para Jeff, quien esperó en vano a Verónica en el lobby. Sin embargo, el destino los reunió nuevamente esa misma noche, sembrando la semilla de una relación que florecería a lo largo de tres décadas, dos hijos y la creación de tres empresas familiares, con un fuerte arraigo en nuestra provincia.
Veinte años después de aquel encuentro romano, el amor de Verónica y Jeff echó raíces en los viñedos de Mendoza, dando origen a Mil Suelos, la bodega familiar que fundaron junto a Alejandro “El Colo” Sejanovich, socio de Jeff.
La visión de Mil Suelos, como explica Jeff, siempre fue “hacer vinos que expresen lugares. Que el vino sea una fiel expresión del origen de la uva y del viñedo”, prestando especial atención al terruño. Más recientemente, la pareja expandió sus emprendimientos en Mendoza con Bella Viña, un proyecto turístico liderado por Verónica que involucra también a sus hijos y nuera, combinando vitivinicultura y hotelería rural en un entorno natural privilegiado.
La decisión de establecerse en Mendoza llegó en 2001, impulsada por el deseo de Verónica de criar a sus hijos en un entorno más tranquilo y la oportunidad laboral de Jeff en la bodega Catena Zapata.
Así, Chacras de Coria se convirtió en su nuevo hogar, donde Jeff continuó su carrera en el mundo del vino hasta que, en 2010, junto a su amigo Sejanovich, fundaron Mil Suelos, una bodega refleja su filosofía de trabajar con diversas expresiones de terruños en el Valle de Uco y otras regiones.
Con el tiempo, Verónica se involucró en el enoturismo de la bodega, y la visión emprendedora de la pareja culminó en Bella Viña, un proyecto turístico en altura que fusiona la pasión por el vino con la hospitalidad, consolidando su arraigo y espíritu emprendedor en la tierra mendocina.


