Obra pública frenada y poca inversión: ¿Puede Mendoza inundarse como Bahía Blanca?
Hace algunos día, la Bahía Blanca, a 630 kilómetros al sur de la provincia Buenos Aires, fue azotada por uno de los peores temporales de su historia. La ciudad no se encontraba en condiciones de enfrentar un fenómeno de esta magnitud. Pero en medio de fuertes hechos climáticos y cuestionamientos por las obras de infraestructura, …
Hace algunos día, la Bahía Blanca, a 630 kilómetros al sur de la provincia Buenos Aires, fue azotada por uno de los peores temporales de su historia. La ciudad no se encontraba en condiciones de enfrentar un fenómeno de esta magnitud. Pero en medio de fuertes hechos climáticos y cuestionamientos por las obras de infraestructura, Diario Mendoza Today consultó con distintos profesionales del área si Mendoza puede afrontar una inundación de esas características.
Sin intención de alarmar a la población y con el único fin de concientizar e informar ante las dramáticas imágenes que se viralizan desde Bahía Blanca, surge la duda una y otra vez de, si Mendoza ante una tormenta con esas características tiene defensas para enfrentar tal fenómeno.
Y es que teniendo en cuenta que la tormenta de Bahía Blanca cayeron 300 ml, y en la última inundación en Mendoza del pasado 8 de febrero, cayeron 42 ml, siendo una de las precipitaciones más intensas en volumen en dos décadas, la pregunta cobra bastante relevancia.
“Mendoza tiene un sistema de defensa aluvional que es histórico, es robusto, que está operativo y lo hemos puesto a prueba en los últimos años varias veces”, dijo este miércoles el director de Hidráulica, Pablo Rodríguez, a medios locales.
Pablo Rodríguez“Mendoza tiene un riesgo muy grande”
El consultor en presas y obras hidráulicas, y también especialista en seguridad de presas y capacitacitador, Alejandro Pujol, aseguró a este medio que “Mendoza no está preparada para tal fenómeno, y no porque no haya obras, sino porque las mismas no se mantienen“.
“Mendoza tiene un riesgo muy grande”, sentenció Pujol, “y le cuesta mucho a funcionarios y políticos destinar fondos para mantener las obras”.
El especialista detalló además que, “conociendo la situación económica del país, los presupuestos de mantenimiento, no creo que se haya invertido o destinado mucho. Siempre se prefiere hacer festivales o invertir en iluminación led que ir a las obras de control de inundación”. Y agregó: “A la mayoría de los funcionarios no le interesa la tierra, porque no la protegen”.
El análisis desde Conicet
El investigador del Conicet y especialista en nivología, glaciología y recursos hídricos, Alberto Vich, también opinó sobre la condición de Mendoza frente a una inundación grave. El mendocino aseguró que si existiese una tormenta de gran magnitud, la provincia no podría enfrentar las inundaciones.
“El problema de la posible inundación es cuando se dan lluvias en el Oeste y en la Ciudad, que es lo común. Cada uno tiene un tratamiento, en el primer caso es retener y retardar, en el segundo caso no se pueden eliminar las viviendas, entonces se tiene que buscar algún método para retener y evitar que ciertas calles se inunden. En la ciudad se debe evitar la demasiada impermeabilización de las calles, a veces la calle trae más agua que la acequia”, dijo el especialista a Mendoza Today.
Vich mencionó que “para mejorar el sistema aluvial no es necesario realizar grandes obras, sino reformar el desagüe del Centro y evitar que continúe la degradación del piedemonte”, donde propuso hacer pequeños reservorios de agua y reimplantar vegetación autóctona.
“Muchas personas pensarían que las acequias ayudarían al desagüe de las lluvias, pero estas están pensadas para riego. En riego, cuando me voy aguas abajo cada vez tengo menos cultivo, necesito menos agua y, por lo tanto, el canal es más chico”, explicó el especialista, y aclaró que “en nuestro caso eso no funciona, por eso tenemos problemas al final de ciertas calles, por ejemplo San Martín que colecta el agua de todas las calles y tiene acequias relativamente chicas, pese a los desagües que se han hecho”.
Mendoza y una tragedia similar a la de Bahía Blanca
Haciendo historia, nos vamos al 4 de enero de 1970, cuando nuestra provincia vivió uno de los peores desastres naturales, después del terremoto de 1861, cuando un aluvión desbordó el Dique Frías, ubicado en el límite de Godoy Cruz y Ciudad.
El enorme caudal de agua arrasó la Ciudad, provocando destrozos masivos y las calles de Mendoza se transformaron en ríos imparables. En el municipio de Godoy Cruz, el Puente Olive fue destruido por la fuerza del agua y la tragedia dejó 24 víctimas fatales, casi 2.000 personas accidentadas e incontables desaparecidos.
En ese momento, el presidente de facto Juan Carlos Onganía visitó la provincia para tomar conocimiento, de los daños y el trágico suceso también llegó a ser conocido como el “Aluvión de las heladeras“, ya que, durante su desarrollo, se observaron numerosas heladeras domésticas flotando y desplazándose por las calles mendocinas, entre otros objetos arrastrados por las corrientes de agua.
Mendoza en 2020
En el plano más actual, en noviembre de 2020, Mendoza vivió una tormenta severa en la que, en una hora, cayeron 70 milímetros, lo que representa el 30% del promedio anual (220 mm, aproximadamente, aunque puede variar según la zona). Esa vez las defensas aluvionales funcionaron bien, de acuerdo a las pautas de diseño, y no se registraron afectaciones en la ciudadanía ni en infraestructura.
Recomendaciones para la comunidad
Para contribuir con la efectividad del sistema aluvional y la seguridad de la población, la Dirección de Hidráulica recomienda:
• No afectar ni desviar la traza de cauces, colectores, cunetas u otras obras hídricas.
• Mantener los cauces limpios de basura y escombros.
• Evitar el cruce de badenes durante las crecidas aluvionales.
• Mantener distancia de los cauces en caso de tormentas.
• No acampar cerca de cauces, zonas de seguridad de presas, vertederos o áreas bajas propensas a inundaciones.
• Seguir las recomendaciones de Defensa Civil ante la ocurrencia de tormentas.


