¿Lo sabías? Los mendocinos tenemos nuestro propio idioma y se llama “español cuyano”

Años atrás, la Unesco declaró al 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, una forma de valorar la diversidad cultural e intentar rescatar aquellas lenguas en vía de extinción. En Mendoza -en particular- tenemos nuestra propia forma de hablar, escribir y expresarnos. Y de acuerdo con la mismísima Real Academia Española …

Raúl Pedone
Secretario General de Redacción Mendoza Today
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Años atrás, la Unesco declaró al 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, una forma de valorar la diversidad cultural e intentar rescatar aquellas lenguas en vía de extinción. En Mendoza -en particular- tenemos nuestra propia forma de hablar, escribir y expresarnos. Y de acuerdo con la mismísima Real Academia Española se llama “español cuyano”, que compartimos con los sanjuaninos y en parte con los nacidos en San Luis.

A los mendocinos (sobre todo a los que por su edad no están tan globalizados por las redes y la tecnología) nos resulta natural decir “la calle que topa”, “esa acequia pandita”, “el pororó del cine”. Son modismos locales y tenemos que sentirnos orgullosos. Nos distingue. Habrá que ver qué resulta de las series infantiles que  le llaman “pastel” a las tortas de cumpleaños. Como sea, en Mendoza Today hacemos el esfuerzo de cumplir con uno de los tantos objetivos del buen periodismo, no menos importante que otros: preservar el buen uso de nuestra querida lengua, un propósito didáctico aunque a veces se lo considere aspecto menor.

También tenemos nuestra propia fonética: pronunciamos la doble eles como y griega; la y griega como i latina y en algunos segmentos se arrastran y refuerzan las erres. También nos “comemos” las eses, y cuando no queda bien  nos ponemos caprichosos y le decimos “laserah” (al departamento de Las Heras). Ni hablar de poner el artículo a los nombre propios. Lo que para otras regiones, como en la ciudad de Buenos Aires, es sinónimo de atraso y falta de educación, para los cuyanos implica cercanía y afecto: “la Dani”, “el Santi”, “la Jose”, “el Pepe”. Asi nombramos a los familiares, amigos, compañeros de colegio, del trabajo, del club, y hasta vecinos.

La famosa e infalible Wikipedia se lo cuenta al mundo con estas palabras: “El español cuyano o castellano cuyano (según el uso local) es la variante del español que evolucionó en la región andina de Cuyo, y que se habla hoy en día en las provincias argentinas de Mendoza y San Juan además de San Luis; hay leves influencias en las zonas de La Pampa y Neuquén cercanas a Mendoza, y en La Rioja en menor medida. El Gran Mendoza es el principal exponente de este dialecto por el número de habitantes”.

 

¿Lo sabías? Los mendocinos tenemos nuestro propio idioma y se llama “español cuyano”
La literatura mendocina de nuestra tierra han hecho su perdurable aporte a la cuyanía, aunque fueron todos generados el siglo pasado: Juan Draghi Lucero, Juan Gualberto Godoy, Alberto Rodríguez, Alfredo Bufano, Antonio Di Benedetto, entre muchos otros que injustamente no están nombramos.

Por su lado, la tonada y otros géneros del folklore vernáculo han sabido rescatar vocablos de la Mendoza profunda, pasada y rural , aunque tal vez nos suenen hoy en desuso.

En calidad de homenaje, compartimos la letra de la canción “El Marucho”, que interpretaban los Trovadores de Cuyo.

Por esa calle abajo
Va mi comadre
Con mi compadre al hombro
¡Dale que dale!

Por esa calle abajo
Va mi comadre
Con mi compadre si
Medio curao

Comiendo sopaipilla
Se ha indigestao
Cuando el compadre chupa
Muestra la hilacha
Se le pone la cara como vizcacha

Cuando el compadre chupa
Muestra la hilacha
La comadre le dice
¡Move las tabas!

Se queda en la postura
Y no hace nada

¿Lo sabías? Los mendocinos tenemos nuestro propio idioma y se llama “español cuyano”

Desde la perspectiva académica, también se conocen valiosos aportes de parte, entre otros orgnismos de investigacion, de la Universidad Nacional de Cuyo y el Conicet. Se destaca el en tan sentido la rica investigación contenida en el capítulo  “El Español Cuyano”, escrito por  Liliana Cubo de Severino para las  instituciones nombradas, donde define con claridad y precisión el concepto de comunidad linguística, además de nuestros clásicos diferenciales fonéticos.

La página oficial de la Unesco, cuenta que la idea de celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna fue parte de la iniciativa de Bangladesh. Fue aprobado en la Conferencia General de la Unesco de 1999 y se ha cumplido en todo el mundo desde el año siguiente.

La Unesco estima que “la importancia de la diversidad cultural y lingüística para las sociedades sostenibles. En el marco de su mandato en pro de la paz, trabaja para preservar las diferencias de culturas e idiomas que fomentan la tolerancia y el respeto de los demás”.

Agrava el panorama el avance de algunas lenguas dominantes, que se arrogan la característica de “universales” y de hecho funcionan así para el mundo tecno (hay excepciones: en España algunos le dicen “ratón” al “mousse”) y el léxico de los negocios (“management”, “meeting”, “business plan”) . Las estadísticas no nos dejan mentir: cada dos semanas, como promedio, una lengua desaparece, llevándose con su extinción “todo un patrimonio cultural e intelectual”, especifica el mismo organismo
Las mediciones mundiales estiman que el 40 por ciento de la población del planeta no accede a la educación en una lengua que hable o entienda. Sin embargo, gracias al empleo de las lenguas maternas, se han alcanzado logros en materia de educación plurilingüe, en particular desde los primeros estudios y el compromiso de la esfera pública en el mismo sentido.

En Mendoza en particular, la mayoría de las escuelas que se promocionan como bilingües, se refieren básicamente al inglés. No está mal, si se considera el potencial de salida laboral. La lengua, después de todo, es una entidad viviente y dinámica. Y así ha sido desde que los  hombres y mujeres comenzaron a comunicarse a través de los signos… y los siglos. Gana el más fuerte.

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