Según ATE, los bajos salarios que perciben los estatales en Mendoza podrían repercutir en su salud mental

En el marco del Día de la Desmanicomialización, que se celebra cada 2 de diciembre, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Mendoza advirtió sobre los efectos nocivos para la salud que podrían afectar a los agentes públicos de la provincia por los bajos salarios. ATE explicó que en base a la perspectiva de …

En el marco del Día de la Desmanicomialización, que se celebra cada 2 de diciembre, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Mendoza advirtió sobre los efectos nocivos para la salud que podrían afectar a los agentes públicos de la provincia por los bajos salarios.

ATE explicó que en base a la perspectiva de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental está ligada a procesos históricos, socioeconómicos y culturales.

Y agregaron que en el centro de estos determinantes aparece la equidad económica. Además, señalaron que “cuando el salario de un trabajador, que dedica una parte sustancial de su vida a una labor, no es suficiente para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), estamos ante una falla estructural que trasciende la economía doméstica”, y denunciaron que quienes pasan por una situación de ese tipo, sufren “una violación sistemática de la dignidad y un factor de riesgo psicosocial de máxima magnitud”.

Un sueldo que no alcanza es, ante todo, un salario de angustia y un factor de riesgo de enfermedad, entre otras noxas“, subrayaron.

Consideraron que el dinero, en ese contexto, “deja de ser un medio de intercambio para convertirse en un determinante estructural de clase social y acceso a derechos”, y revelaron que “la insuficiencia salarial se traduce inmediatamente en inseguridad: inseguridad alimentaria, inseguridad habitacional e inseguridad laboral“,  lo que puede llegar a generar “un estrés crónico que se instala en el cuerpo social y en la subjetividad del trabajador, alimentando un padecimiento mental que la Ley 26.657 de Argentina exige abordar”.

Señalaron que la falta de reconocimiento salarial no hace más que desvalorizar la tarea del empleado. “El mensaje implícito que recibe el trabajador es demoledor: ‘tu esfuerzo no vale lo suficiente para garantizar tu supervivencia, ni la de tu familia'”, añadieron.

“Esta sensación de injusticia y falta de equidad arrasa los valores más sagrados con los que uno fue educado, socava la motivación y entorpece la conexión con el entorno laboral. La frustración y la rabia contenida por la promesa incumplida del trabajo decente se vuelven tóxicas, marcando el camino hacia el agotamiento y la enfermedad“, siguieron.

Desde ATE también abordaron la imposibilidad de cubrir la canasta básica alimentaria con el salario, y dijeron que se trata de una “realidad que se vive en la mesa familiar”, y que influye en “la constante toma de decisiones entre lo necesario y lo urgente”.

Esta presión económica genera un agotamiento cognitivo y emocional mucho antes de que se manifiesten los síntomas clínicos del Burnout, el síndrome del agotamiento o del quemado“, apuntaron.

Explicaron también que el burnout, es una enfermedad tipificada en el manual de psiquiatría CIE 11 con el código QD85, la cual se refiere al síndrome de desgaste profesional, asociado con el empleo y desempleo. Además, aclararon que “ya tiene aceptación judicial con fallos a favor de los trabajadores en Argentina y aceptado plenamente por la Superintendencia de Riesgo de Trabajo”.

Agregaron que el trabajador que vive con un salario insuficiente se encuentra inmerso “en un estado de hipervigilancia y ansiedad constante“, que lo lleva a tener que estar permantenetemente tomando decisiones como “¿compro los medicamentos o pago el alquiler?“, “alimento a mis hijos o me pago el pasaje para ir a trabajar”.

Estas situaciones, explicaron, “consume recursos mentales vitales, llevando al embotamiento del pensamiento y al deterioro de la capacidad de concentración y memoria”.

“Un salario indigno es una forma de violencia económica y social que estigmatiza al trabajador, perpetuando el ciclo de la pobreza y el padecimiento mental”, subrayaron.

Los guiados por Roberto Macho dejaron en claro que “el salario debe ubicarse en un debate sobre el valor de la vida del ser humano”, y precisaron que “un salario justo es la principal intervención de salud mental que un sistema económico puede ofrecer. Es un acto de justicia, un imperativo de dignidad y, en última instancia, la única inversión económica sostenible a largo plazo. Es hora de dejar de financiar la angustia y empezar a invertir en la salud de quienes construyen la Nación”.

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