Los miserables ataques mileístas y kirchneristas contra la figura de Jorge Lanata
Jorge Lanata puede gustar más o menos, pero nadie puede decir que no ha hecho un gran trabajo como periodista. Sería imbécil sostener lo contrario. No sólo acumuló decenas de premios, nacionales e internacionales, sino que además se ocupó de desnudar gran parte de la corrupción del kirchnerismo. Como pocos lo hicieron. Se le pueden …
Jorge Lanata puede gustar más o menos, pero nadie puede decir que no ha hecho un gran trabajo como periodista. Sería imbécil sostener lo contrario.
No sólo acumuló decenas de premios, nacionales e internacionales, sino que además se ocupó de desnudar gran parte de la corrupción del kirchnerismo. Como pocos lo hicieron.
Se le pueden criticar puntuales defecciones, incluso cambios de opiniones, pero jamás se le podrá achacar hecho de corrupción alguno.
Es curioso, porque la legión de imbéciles que salieron a criticarlo en las últimas semanas, mileístas y kirchneristas, jamás han dicho una sola palabra sobre corruptos probados como Edgardo Kueider. Y tantos otros. “Cuando dije ‘imbéciles’ quise decir ‘imbéciles’”, diría el propio Lanata.
En lo personal, siempre desistí de trabajar con él por cuestiones personales. Pero jamás dejé de respetar su trabajo y reconocer sus logros. Como conté alguna vez, tuve el honor de que me mencionara en algunos de sus libros, siempre de manera elogiosa.
Lanata logró lo que pocos: imponer el denominado lenguaje performativo. Cuando él decía algo, la gente lo daba como 100% comprobado. Sin más pruebas ¿Qué otro hombre de prensa logra algo semejante?
Se insiste: se puede estar más o menos en contra de lo que él pensaba. Pero no se le puede cuestionar su valentía y conocimiento del periodismo.
Al cuestionar su expertise, mileístas y kirchneristas cometen el mismo error. Y demuestran su propia imbecilidad. ¿Qué pueden decir los K, que encubrieron a tantos ladrones en sus filas, empezando por Cristina Kirchner? ¿Y los adeptos de Milei, que acopian en sus filas corruptos por doquier?
Lanata ni siquiera fue funcionario público. Ergo, jamás manejó recursos del Estado. Entonces… ¿con qué cara lo pueden criticar los que lo critican?
Dicho sea de paso, el periodismo vive uno de los momentos más tristes, por los ataques que les endilga el presidente casi a diario. Con una responsabilidad pocas veces vista.
A ello se suma el imperdonable silencio de los colegas, que temen enfrentarse con Milei y sus trolls tuiteros. Está claro que no aprendimos nada.


