El drama de la producción vitivinícola en Neuquén y Río Negro que también afecta a Mendoza

El sector vitivinícola del norte de la Patagonia, especialmente en Neuquén y Río Negro, experimentó una notable reducción en la superficie cultivada de vid durante 2024, una tendencia que, si bien afecta a todo el país, se manifiesta con mayor intensidad en estas provincias. Este declive, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), también afectó …

El sector vitivinícola del norte de la Patagonia, especialmente en Neuquén y Río Negro, experimentó una notable reducción en la superficie cultivada de vid durante 2024, una tendencia que, si bien afecta a todo el país, se manifiesta con mayor intensidad en estas provincias.

Este declive, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), también afectó a zonas vitivinícolas importantes, como Mendoza y San Juan, las principales productoras de vinos que se destinan tanto al mercado interno como a la exportación.

Neuquén, en particular, registró la mayor caída a nivel nacional, con una reducción de casi 300 hectáreas, lo que representa una contracción del 16,3% de su área cultivada. Esta disminución se atribuye principalmente al cese de actividades de una empresa en San Patricio del Chañar, el principal polo vitivinícola de la provincia.

La vitivinicultura neuquina se caracteriza por la concentración geográfica de sus viñedos, la modernidad de su producción y la predominancia de uvas tintas de alta calidad enológica, destacando el malbec, el pinot noir y el cabernet sauvignon.

A pesar de esta tendencia a la baja, la región de la Norpatagonia posee un gran potencial para la vitivinicultura, gracias a sus condiciones medioambientales favorables con inviernos fríos y húmedos, los veranos cálidos y secos con gran amplitud térmica, los suelos adecuados, la abundancia de agua de calidad y la presencia de vientos contribuyen a la producción de uvas de alta calidad y vinos orgánicos.

Sin embargo, la evolución reciente de estos sectores productivos contrasta con este potencial, lo que plantea desafíos para el futuro de la vitivinicultura en la región.

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