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Intenso trabajo en Diputados: entre el dilema de la oposición y la disyuntiva clave del oficialismo

Lo que debería ser normal, que es una regularidad en el trabajo de las comisiones y un volumen de discusión parejo a lo largo del calendario, se convirtió en una rareza en la Cámara baja de los últimos años.

A pesar de que todas las luces de esta semana están puestas en lo que suceda el miércoles en el Senado con la media sanción de la ley Bases, la Cámara de Diputados sostiene un ritmo alto de actividad.

Lo que debería ser normal, que es una regularidad en el trabajo de las comisiones y un volumen de discusión parejo a lo largo del calendario, se convirtió en una rareza en la Cámara baja de los últimos años.

El mérito para que operara un cambio de esta naturaleza es compartido: el titular del cuerpo, Martín Menem, le imprimió dinamismo a la gestión de las comisiones, cuyas autoridades se integraron con bastante velocidad, y los bloques de la oposición instalaron agenda propia en los cuerpos de trabajo que encabezan.

Más allá de las diferencias de mirada, el riojano no fue un obstáculo para que muchos debates (muchos de ellos refractarios a los intereses del Gobierno) se pudieran llevar a cabo.

La agenda de comisiones de esta semana está concentrada entre hoy y mañana. Este martes la hoja de ruta se inicia a las 10 hs con un debate sobre el desmantelamiento de las instituciones de género en la comisión de Mujeres y Diversidad, que tiene como presidenta la diputada kirchnerista Mónica Macha.

En paralelo a ese debate se va a estar iniciando la exposición de la Defensora nacional de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, en torno a la problemática de la ludopatía infantil.

Este tema vinculado a los consumos patológicos de juegos de azar y el mundo de las apuestas online será retomado por la tarde en la actividad central de la jornada ya que se abordará desde las 15 hs en un plenario de cuatro comisiones: Prevención de Adicciones, Comunicaciones e Informática, Salud y Legislación Penal.

La comisión de Acción Social y Salud Pública, había preparado un arsenal para apuntar contra la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien había sido convocada para que diera explicaciones por el escándalo de los alimentos sin repartir a comedores.

Sin embargo, la funcionaria declinó la invitación. De todas maneras, la comisión que preside Pablo Yedlin está citada a las 13.30 hs y servirá como catarsis para diputados opositores al Gobierno.

El miércoles a las 10 am se reanudará la acción en la Cámara baja con la intervención de la comisión de Defensa del Consumidor y de la Competencia, que encabeza la fueguina K Carolina Yutrovic, que se abocará al análisis de las tarifas energéticas y su impacto en la vida de la gente y en la actividad económica.

A las 14 hs, la comisión de Derechos Humanos que lidera la bullrichista Sabrina Ajmechet volverá a reunirse para recibir a familiares de víctimas de violaciones a los Derechos Humanos durante la cuarentena.

A las 15 hs será el plato fuerte del día con el plenario de las comisiones de Seguridad Interior y Legislación Penal para tratar el proyecto sobre regularización de la tenencia legítima de armas de fuego y la prórroga del Programa Nacional de entrega voluntaria de armas y municiones.

El dilema de la oposición en Diputados

Tras la media sanción de la nueva fórmula de movilidad jubilatoria quedó de manifiesto un cambio de comportamiento en la oposición dialoguista.

Hasta la ley Bases, el Gobierno desarrolló con relativo éxito una estrategia de seducción para sostener la alianza con estos sectores, más allá de que por momentos algunos exabruptos del presidente Javier Milei hicieron crujir estas alianzas coyunturales, que sólo sobrevivieron por un nivel de tolerancia a las agresiones descomunal por parte de los líderes opositores.

Miguel Pichetto (Hacemos Coalición Federal) y Rodrigo de Loredo (UCR) fueron aliados cruciales del Gobierno y lo seguirán siendo cuando la ley Bases retorne a la cámara de origen, aseguró la agencia NA.

Ahora bien, la aprobación en Diputados de la Ley Bases marcó un punto de inflexión en sectores que tienen predisposición para colaborar pero que no son incondicionales del Gobierno ni le van a poner la alfombra roja al oficialismo para que avance sin límites.

En todo caso, estarán abiertos para negociar, ceder en algunos puntos y en otros no. La discusión por la ley de presupuesto universitario y FONID pondrán a prueba hasta qué punto la oposición amigable está dispuesta a tensionar con el Gobierno.

Hay quienes aseguran que la UCR, después de haber ayudado a emplazar a las comisiones para tratar estos temas, recalculó y ahora no le quiere servir el escenario al kirchnerismo para que instale su agenda.

En el bloque liderado por De Loredo preferirían que el Gobierno selle rápido un acuerdo con el Consejo Interuniversitario Nacional por el financiamiento universitario antes que dirimir las posiciones en el recinto. Paradójicamente, fueron diputados de la UCR quienes pidieron una sesión especial con estos fines para el 3 de julio.

En todo caso, la idea de convocar para dentro de casi un mes se enmarca en una estrategia dilatoria de correr el arco para darle aún más tiempo al Gobierno para que arregle con los rectores.

Si el radicalismo sigue alimentando escenarios que son desfavorables o incómodos para el Gobierno corre el riesgo de pagar un costo político con su propio electorado que le pide despegarse del kirchnerismo, que vendría a ser -aún hoy y de acuerdo a esta mirada particular de un sector de la política- una especie de mancha venenosa que corrompe y contamina todo lo que toca a su paso.

En este sentido, el desafío que tiene por delante Unión por la Patria es, como viene sugiriendo desde hace mucho la vicepresidenta Cristina Kirchner, ir construyendo desde el Parlamento mayorías parlamentarias en base al eje Milei-antiMilei. Es decir, correr las fronteras de la discusión y que ya no sea la antinomia kirchenrismo-antikirchnernismo el eje ordenador de la política como lo fue en las últimas dos décadas. Todavía pesa sobre el kirchnerismo una sombra estigmatizante que consideran que puede ser apartada a un costado solamente por el espanto que suscita Milei.

El dilema del oficialismo

A seis meses de haber iniciado el ciclo político, el oficialismo atraviesa a nivel parlamentario un momento crítico, que puede salir bien o mal. Mientras las urgencias de la sociedad empiezan a golpear la puerta de la Casa Rosada a medida que se profundiza la recesión, el Gobierno puede conseguir un bálsamo de tranquilidad si consigue en el Senado y luego en Diputados la aprobación definitiva de la Ley Bases.

Milei se enfrenta a la disyuntiva de hierro: acordar con la oposición dialoguista cediendo a cuestiones que hacen al corazón de la ley como la privatización de Aerolíneas Argentinas, o morir en la suya, caiga quien caiga, y apostar a fortalecer la épica de la derrota digna.

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