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Claudia Sheinbaum y el Estado de bienestar en México

Por Alberto Galeano, Agencia Nuevas Palabras.

Claudia Sheinbaum, la primera mujer elegida presidenta de México, enarbola la bandera de los programas sociales y una economía cercana a Estados Unidos, su principal socio comercial, para continuar con el legado de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

En un país machista por excelencia, donde son asesinadas entre 9 y 10 mujeres por día, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Sheinbaum se propone combatir la violencia de género mediante la “igualdad sustantiva” ante la ley.

En las elecciones del 2 de junio, la científica mexicana logró casi 30 puntos porcentuales sobre su principal rival la empresaria y ex senadora Xóchitl Gálvez (59,7 contra 27,4), con una coalición liderada por el izquierdista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Según su propia confesión, cuando asuma el gobierno el 1 de octubre tratará de instalar la “Cuarta Transformación” para continuar con un Estado de Bienestar que brinde educación, salud, vivienda y “buenos salarios para todos los mexicanos”.

Su mentor López Obrador, de 70 años, se retirará de la presidencia con una popularidad del 60%, según el promedio de varias encuestas citadas por la BBC.

Cuando la prensa la consulta sobre su modelo político, la presidenta electa, de 61 años, descendiente de una familia judía que huyó de Bulgaria a México a causa del nazismo, suele definir a su propuesta como “humanismo mexicano”, diferenciándose claramente del neoliberalismo.

Sin embargo, se espera que su gobierno continué estrechando los lazos con Estados Unidos, más allá de que permanezca en la presidencia el demócrata Joe Biden o que gane el republicano expresidente Donald Trump.

En cuando a la migración ilegal, Sheinbaum sostiene que la mejor manera de resolver este problema es invirtiendo en los lugares de donde proceden las personas que migran desde Centroamérica.

“AMLO ha sido muy pirotécnico en lo discursivo, presentándose como antiimperialista, como latinoamericanista, como disruptivo, cuando en realidad en términos de política exterior privilegió y cuidó la relación con Estados Unidos, ya que viajó cinco veces a ese país”, desde que asumió la presidencia en 2018, dijo el analista Juan Alberto Rial.

En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el académico señaló que López Obrador “fue muy cercano a Trump, a quien calificó como su amigo, y también con Biden”. Recordó, además, que el presidente mexicano “militarizó la frontera para dosificar la migración, que es uno de los problemas principales en la agenda común entre Estados Unidos y México

“AMLO fue muy funcional a los intereses estadounidenses. Así que más allá de la verba antiimperialista, la realidad demuestra que él se ha comportado como un buen socio de Washington, inclusive con las modificaciones que se hicieron al Tratado de libre comercio de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México (en 2018)”, afirmó Rial, secretario del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata.

En cuanto a López Obrador, el académico opinó que “ha tenido toques de izquierdismo en materia social, dándole un rol preponderante a la idea del Estado benefactor y a políticas redistributivas, ya que se aumentaron los sueldos en un promedio del 20% anual, uno de los porcentajes más alto de la historia de México”.

Mencionó también que se incrementaron las becas en las universidades y la asistencia a los trabajadores que se encontraban sin empleo. “Todo ello, independientemente que la política social es cercana a la izquierda, la llevó adelante aplicando políticas muy propias del neoliberalismo; no aumentó impuestos, por ejemplo, controló la inflación y achicó enormemente el gasto estatal en la estructura básica”, entre otras decisiones, afirmó.

Para el analista Rial, López Obrador “ha tenido en su trayectoria como presidente algunos puntos oscuros desde mi perspectiva: por ejemplo, esto de entender que el poder lo ejercía tan solo él y no es que era representante de una estructura política a cargo del Estado, sino centralizando el manejo del poder en su persona”.

“Este personalismo se tradujo también en algo que es muy propio de los populistas: entender que no tiene interlocutor para dialogar con la gente; López Obrador se salteó las estructuras y se contactaba de manera cotidiana con el mexicano promedio a través de lo que denominaba “Las Mañaneras´” (encuentro diario con periodistas), aseguró.

En materia de relaciones internacionales, por otra parte, se cree que Sheinbaum seguirá siendo tan pragmática como AMLO. Del mismo modo que negoció con Trump (2017-2021), López Obrador ha reconocido al presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado por la Organización de Estados Americanos (OEA) de proporcionar inmunidad “a los perpetradores de crímenes de lesa humanidad” en Venezuela.

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