Oscar MiguelePortada

En Mendoza, Ampros lucha casi en soledad y a pesar de ello condiciona a Alfredo Cornejo

Los demás gremios, ¿dónde están a la hora de pelear por los trabajadores?

Oscar Miguele
Oscar Miguele

A dos días de protestar en la Legislatura para que se posponga el tratamiento de una nueva ley de salud impulsada por el Ejecutivo provincial, el gremio que agrupa a los profesionales de la salud en Mendoza seguramente festejará la batalla, pero a la vez tomará recaudos para no descansar y confiarse en demasía.

Cual boxeador que metió una buena mano, los de las banderas amarillas saben que el duro rival puede apelar a un buen contragolpe, que no siempre estará acorde con lo que indica el reglamento.

Nos referimos a esto, a sabiendas de que la frágil y desmembrada oposición ya demostró que pudo ser cooptada en determinadas resoluciones legislativas recientes, aunque siempre eso es negado.

Párrafo aparte merece referirnos a la Justicia, que no disimula mirar para otro lado o dilatar el tiempo en la emisión de los dictámenes que puedan complicar las determinaciones del Ejecutivo.

En síntesis, aunque ya se sabe, Alfredo Cornejo es un maestro en la construcción de poder. Pero inmediatamente surge el interrogante: ¿Hasta cuándo eso será posible?

La convocatoria en Peatonal Sarmiento de anteayer hizo ruido. Pero a la vez obliga a todos los interesados en defender la dignidad de los trabajadores del sector, a pensar que con los que asistieron o demostraron compromiso no alcanza. En honor a la verdad y, aunque no les guste admitirlo, el número de asistentes fue sustancialmente menor al esperado.

Pese a todo, gracias a la habilidad negociadora de los dirigentes encabezados por Claudia Iturbe,  lograron en parte el objetivo buscado. Decimos en parte, porque se sabe que Cornejo nunca claudica en sus intentos para obtener lo que se propone. En esta ocasión, ahorrar dinero en sueldos, ello en desmedro de valorar o motivar a sus empleados.

El natural de San Carlos sí tiene una característica que lo destaca, y es que no se deprime, y que cada derrota o traspié lo motiva más.

Cuenta en su haber con imaginación y habilidad necesaria. Cual destacado intérprete solista de música, afina las cuerdas para mejorar todas y cada una de las partes de su instrumento y hacerlo sonar de la mejor manera, siempre fiel a su particular estilo de ir por todo.

El gobernador logró en su primer mandato —y lo que va del segundo— recomposiciones a la baja ante todos los sindicatos, planchó y dejó sin funcionar reparticiones que seguramente con el tiempo tomarán por el camino de las tercerizaciones sin preocuparse por el “mientras tanto”.

¿Cómo se va a preocupar entonces, ya que ejerce el poder de conducir todo a su antojo al no tener oposición, al menos una calificada que lo inquiete? Como se dice popularmente, “alguien que le marque la cancha” brilla por su ausencia o, lo que es peor, nadie que, de su lado y por su bien, le ilumine su propio camino.

La salud es trasversal a todos los habitantes de Mendoza sin distinciones. La conocida y varias veces pronunciada frase “No hay gasa ni vendas en los hospitales”, no es tan literal en la realidad, pero no dista mucho de serlo.

Centros de Salud que no cuentan con profesionales por falta de presupuesto para sueldos tentadores, motivaron a muchos a buscar nuevos horizontes en provincias vecinas, Chile u otro lugar del mundo que ofrezca mejores condiciones. Restricciones de horarios de atención, mala gestión en condiciones laborales y provisión de elementos en hospitales y desidia constante son claras muestras de falencias

A eso se suma el costo de prepagas y la deficiente atención de las obras sociales, mal llamadas mutuales, especialmente la Obra Social de Empleados Públicos. El resultado lógico hace que las demandas en los centros sanitarios públicos colapsen ante el desconocimiento de las autoridades. Todo esto día a día hace comprimir la paciencia de una población que afortunadamente aún no explota.

Para el final queremos decir algo que llama la atención y hasta desconcierta. “Divide y reinarás”, en Mendoza se cumple a la perfección: En la manifestación del miércoles frente a la Legislatura Ampros sólo contó con el apoyo de Sitea (Sindicato de Trabajadores Estatales Autoconvocados).

Encabezados por Julio Bellido y Raquel Blas, un grupo de manifestantes hicieron sentir su apoyo a los licenciados en enfermería que no son plenamente reconocidos en Mendoza. Ni la Asociación de Trabajadores Estatales, tampoco el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación, menos aún los Judiciales o cualquier otro gremio relevante o de buen número de afiliados participó o apoyó. Es para pensarlo, ¿verdad?

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