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La construcción hormonal de la seguridad

“Ninguna administración nacional Argentina fue representativa para el narcotráfico. Vulgarmente, los narcos, se les ríen con el cu…”, confirma un investigador boliviano que mira desde hace años la misma modalidad en Calle Jujuy. Argentina/La Quiaca. Frontera Bolivia/Villazón. Por Laura Etcharren.

El Presidente Javier Milei podría haberse desmarcado de la mediocridad, dejando a Victoria Villarruel (la Vicepresidente) de armadora. Pero optó por el imaginario sin cuartel recargado. Con la etiqueta “delictiva” que él mismo le supo poner en campaña a quien, en la paradoja de la estrategia de colegio secundario, condecoró con el Ministerio de Seguridad. Patricia Bullrich. La nueva y fervorosa militante Mileista. La que todo lo hace por orden del Presidente. Incluso, hasta lo que no vocifera.

Patricia agarra la sortija por segunda vez, constatando que en su universo acomodaticio la ética es tan manipulable como la estética.

Su ministerio es definido por algunos como un ministerio de “punteros”. En su mayoría, muchachos con buenas intenciones aunque sin la territorialidad necesaria para dar la lucha con la que tanto se atragantan.

Sujetos sujetados a una Ministro que quiere armar un Ministerio pero en la práctica arma otro. Las limitaciones se agudizan.

Se trata de un espacio sin garantías para la seguridad de fronteras y la seguridad interior. 

Un territorio tranquilo para los narcotraficantes que continúan dejando su producto (99,9% de marihuana hiper rebajada), desde hace más de ocho años, para que las Fuerzas Federales sumen porotos a la estadística reactiva. Narcotráfico a la carta.

Narcos regalones. Anfitriones, con pitos y cornetas, de lo fácil que es en Argentina gestar operaciones de Velo y Engaño.

No faltan, en esta segunda vuelta, ni los disfraces ni la escenografía. Aunque desde Defensa hay una intensa competencia por el mamarracho.

Así es como se produce el arresto y la deportación de marroquíes de forma compulsiva e inmediatamente estampillada en redes. En lugar de caminarlos y observar, si en una de esas, dan con la línea magrebí. Pero claro, la investigación criminal lleva tiempo y caminarlos sin que se les pierdan, podía ser una peripecia. Mejor que se vayan y vamos viendo.

De delirio y persecución

En materia de Seguridad, Bukele, el Presidenre de El Salvador, les devino en delirio y Victoria Villarruel en objeto persecutorio.

Asemejar a Milei con Bukele es de un nivel de ignorancia superlativa.

El modelo de seguridad de El Salvador no es exportable a ningún país en el cual la inseguridad no se haya configurado bajo la ingeniería criminal de las Maras.

Bukele entiende de seguridad y de territorio. Por eso pudo armar un equipo de trabajo con líneas reactivas y otras proactivas. En cambio, Milei, no entiende de Seguridad y en los acuerdos políticos rifó el Ministerio de Seguridad Nacional acunando a la “casta”.

El Presidente Milei perdió la oportunidad de hacer un Ministerio de calidad. Esa pérdida degrada más el tejido social, empodera aún más el delictivo y el narcotráfico se mueve tranquilo por la senda de su constatación.

Un equipo de notables fue dejado de lado por un equipo de amateurs. Salvo honrosas excepciones.

Tribuna Segura en manos de un ex conductor de autos que confesó haber ido poco a la cancha por la violencia y la Dirección Nacional de Fronteras e Hidrovia en manos de otro señor que saltó de mal armador en La Matanza a un sillón que aún no sabe cuando sube y cuando baja.

Mientras tanto envían a poner la cara al Secretario de Seguridad, Ventura Barreiro. Aunque sea para constar que en algún momento del Gobierno, si les apetece, harán algo con nuestras fronteras y en una de esas, con la hidrovía fatigada de recorridas para la foto.

La hidrovía, primer enclave federal narcocriminal configurado embrionariamente entre 2017/2019 y llevado a su consolidación entre 2020/2023.

Una hidrovía que va dejando pedacitos de anomia en la recorrida. Pedacitos recogidos que ingresan al interior para reventar en la seguridad ciudadana.

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Había, en la arquitectura de Villarruel, un proyecto específico para el abordaje de la hidrovía como enclave. Un trabajo cualitativo y de incentivo a la lucha contra el narcomenudeo de las provincias en marcha y de las que aún no marchan.

Existía un programa proactivo con la inteligencia como polea de transmisión. 

Sin embargo, la Vicepresidente, pasó de ser objeto deseado a objeto persecutorio ante la mirada de la inseguridad con cargo.

Sucede, que lo que llega a los medios se trafica desde adentro. Porque es mejor demonizar, en materia de seguridad e inteligencia, a Villarruel, que ir a ver lo que pasa en los Puertos. Por ejemplo, en Alvear.

Es más sencillo imaginar Golpes al Narcotráfico o supuestos “Golpes de Estado” de internas partidarias en la Provincia de Buenos Aires que dar un golpe real al crimen organizado en donde se conjugue cantidad de droga, detenidos y escalada real al lavado de activos.

Es más sencillo instalar células imaginarias de Hezbollah en Chile que indagar por qué el método piraña del Tren de Aragua opera de forma tan contundente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, enclave Conurbano Bonaerense y enclave Córdoba Capital.

Lejos del viraje proactivo, y con el ciberpatrullaje en marcha, el que “las hace las paga” es una lotería de progesterona y testosterona en un país donde la seguridad es una palabra suelta y el narcotráfico un delito complejo banalizado.

Pero imaginemos…

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