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Es mendocino, colecciona radios antiguas desde los 7 años y todas funcionan

En Las Heras, Daniel Di Giuseppe, un técnico mecánico y radioaficionado, ha cultivado su pasión por las radios antiguas, creando una colección de más de 90 piezas, todas en funcionamiento.

Su interés por el mundo de la comunicación radial y televisiva comenzó a los 7 años y ha perdurado a lo largo de su vida. Aunque su trabajo diario consiste en reparar bombas de bodegas, dedica su tiempo libre a restaurar radios y otros equipos, utilizando repuestos donados y adquiridos en subastas.

Daniel revivió aparatos que datan desde 1914, como una vitrola, hasta varias radios de la década de 1930. Su colección se exhibe en su quincho, que los fines de semana se transforma en un museo improvisado donde comparte anécdotas y recuerdos con amigos. La fascinación de Daniel por la radio se originó en su infancia, cuando él y su hermano mayor aprendían sobre electrónica a distancia a través de fascículos. Esta pasión se materializó a los 12 años cuando construyó su primera radio a galena y realizó una demostración ante su clase.

Las radios eran un punto de encuentro familiar y un recuerdo que Daniel atesora profundamente. Recuerda con cariño cómo su madre usaba una radio para escuchar el programa “Buen Día Mendoza” antes de ir a la escuela, y cómo él y su hermano pasaban las tardes bajo los durazneros escuchando música. Estas experiencias cimentaron su amor por las radios y la electrónica, le contó Daniel a Infobae.

A lo largo de los años, Daniel ha adquirido y restaurado numerosas radios, cada una con su propia historia. Una de sus favoritas es una radio alemana de 1931, que logró reparar con la ayuda de un amigo en Alemania. También tiene una radio Spica de llavero, que reparó meticulosamente con herramientas precisas. Estas restauraciones no solo requieren habilidad técnica, sino también paciencia y un enfoque casi quirúrgico.

La colección de Daniel incluye no solo radios, sino también grabadores de cinta, tocadiscos y otros equipos antiguos.

Planea seguir restaurando estos aparatos después de jubilarse. Cada equipo tiene una historia especial, como una radio con una inscripción fechada el 30 de diciembre de 1951, que llegó justo antes de Año Nuevo y permitió a una familia bailar esa noche. Daniel se emociona al devolver estos recuerdos a la vida y ver la alegría en las personas que se los confían.

Hace dos años, Daniel perdió a su hermano, su gran compañero en estas aventuras, y su inspiración para descubrir el amor por la radiofonía. A pesar de la tristeza, sigue adelante con su pasión, recordándolo siempre que habla de su colección.

Daniel también obtuvo recientemente su certificación como radioaficionado en la categoría de novicio, lo que le ha permitido comunicarse con personas de todo el mundo.

“Mi colección está en el patio, hay que cruzar por toda mi casa para entrar, y si bien han venido varias personas cuando me trajeron equipos para reparar, lo ideal sería que fuese en un local, que funcione como una especie de bar temático, al que seguramente irían también radioaficionados”, cuenta.

“Todavía no he armado la estación de radio en mi casa porque ya no me queda ningún ambiente para sacrificar”,

A pesar de las limitaciones de espacio en su casa, sueña con abrir un café temático donde pueda compartir su colección y conocimiento con el público.

La radio sigue siendo una fuente de magia y conexión para Daniel, una fascinación que comenzó en su niñez y continúa inspirándolo hasta el día de hoy.

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