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Una larga misiva que cuenta las penurias de los trabajadores Judiciales de Mendoza desde adentro

La otra cara de la moneda.

Sres. Diario Mendoza Today:

Respecto al largo conflicto que viene atravesando la justicia local, se han pronunciado distintas voces, a favor y en contra. Particularmente el gobierno provincial no logra aún comprender el por qué de la medida que lleva a cabo el personal del poder judicial, negando el conflicto, o desconociéndolo por completo, sorprendidos porque judiciales haya sido el único gremio que decidió no aceptar la propuesta ofrecida (propuesta que dada la actual situación económica que atraviesa toda la ciudadanía resultaba irrisoria e insuficiente, ello sumado al atraso que existe en la actualización de los sueldos de judiciales, entre otros sectores). Lo que no se cuenta es la otra parte de la historia. Que la reunión paritaria fracasó porque ante el pedido de la asociación gremial de una propuesta superadora y más ajustada con la realidad inflacionaria, la parte oferente se levantó de la reunión y la dio por finalizada.

Luego, tenemos el antecedente de una actitud del actual gobernador que, tras haber ganado las elecciones y, aún no habiendo asumido formalmente su mandato, se permitió la licencia de decir en una entrevista que el tema oferta salarial a los sectores sería por las buenas o por las malas, encendiendo nuevamente el mayor de los rechazos por parte de los sectores que ya veían como la crónica de una muerte anunciada lo que sería sentarse a negociar en paritarias, ante tal postura autoritaria y prepotente por parte del gobernador electo. Precarización laboral (jornadas laborales) no se respeta descanso de 12 horas entre cada jornada – 24 horas los fines de semana (algunos hasta 48 hs corridas)

Así las cosas, nos toca adentrarnos en el tema que viven empleados judiciales (tanto auxiliares como funcionarios) desde el año 2004 a la fecha. Vale mencionar que para ingresar al ministerio público fiscal o a la suprema corte se debe rendir y aprobar un concurso público que consta de diferentes etapas evaluadoras y, una vez alcanzadas tales etapas se ingresa por orden de mérito. Nos estamos refiriendo a que para ser personal técnico administrativo en el ámbito del Poder Judicial se requiere de cierta preparación previa, aptitudes y actitudes que luego le permitirán a una persona poder ingresar.

Lo mismo sucede en el caso de funcionarios, actualmente, para ser secretario de una unidad fiscal o de un juzgado penal o cualquier otro fuero, se requiere contar con el título de grado de abogado, además de haber sido personal técnico administrativo previamente, es decir que se debió estudiar una carrera de grado de cinco años para ser abogado. Ello sumado a las muchas especializaciones, diplomaturas y demás capacitaciones que permanentemente un profesional del derecho realiza en aras de tener mejor y mayor preparación.

En muchos casos, los auxiliares administrativos, también cuentan con títulos de grado (abogados, procuradores, etc) que les puede permitir ascender en algún momento en la carrera judicial.

En el caso de los ayudantes fiscales, que son funcionarios con mayor jerarquía, se requiere además del título de abogado, rendir y aprobar un concurso público para el cargo. Que, una vez aprobado y superada cada instancia del concurso, será designado en la oficina fiscal que la coordinación decida, según la necesidad de cubrir vacantes.

Que, en todos estos casos, a quien ostenta un título de grado y forma parte del poder judicial, se le paga un adicional llamado bloqueo de título, que dice ser del 70%, ello para que el profesional no tenga la necesidad (además porque lo tendría prohibido), de ejercer la profesión en el ámbito privado. Pero ese 70% resulta en un engaño, pues dicho adicional no se paga sobre el sueldo de bolsillo, sino sobre el sueldo básico (asignación de la clase) que, en un ayudante fiscal, por ejemplo, el básico es de trescientos mil pesos. Es decir que tal monto es engañoso en la realidad.

En cuanto a la situación de las oficinas fiscales, basta acercarse a alguna de ellas, como el caso de la oficina fiscal 5 de las heras, o la oficina fiscal 10 de maipú y poder comprobar las condiciones edilicias de tales instalaciones, que muchas de ellas, literalmente se caen a pedazos, que no pasarían una aptitud municipal, por el deplorable estado en que se encuentran. Se han dado casos recientes de oficinas fiscales donde se ha debido pedir desinfección porque se han encontrado vinchucas. Todo ello debe ser sumado al riesgo al que se enfrentan los auxiliares administrativos cada día, que son quienes reciben a denunciantes y testigos, quienes diligencias medidas por correo, e instruyen las causas penales en su etapa inicial más urgente. Trabajando bajo las condiciones descritas, lidiando en muchos casos con el destrato del público, tomando declaraciones durante las ocho horas de sus jornadas, a la par que deben diligenciar las medidas urgentes que tales causas requieran. Sin soslayar que son quienes tienen sentados frente a ellos a los aprehendidos a quienes deben imputarle el delito cometido, o notificarles su detención y traslado a penitenciaria y poner la cara con los familiares de víctimas y de detenidos para explicarles su situación. Todo ello por la módica suma de entre 300.000 y 500.000 pesos de bolsillo. Personas que trabajan 8 horas diarias, fines de semana y feriados y en las condiciones de precariedad y riesgo ya mencionadas. No logrando cubrir con sus haberes el monto de la canasta básica, considerando, además que muchos de ellos deben pagar alquileres (cada vez más imposibles de pagar), criar y enviar a sus hijos al colegio, con todo lo que ello acompaña. Así están las cosas hoy en día en las oficinas fiscales, mientras el gobierno les ofrece un aumento tan vergonzoso como irrisorio.

Para los ayudantes fiscales, la cosa no es muy diferente, un ayudante fiscal hace varios años atrás, percibía un ingreso cercano al de un fiscal, pues era quien realizaba toda la tarea sucia de arranque, por delegación y representando al fiscal, tal cual lo dispone el art. 341 bis del código procesal penal de la provincia. De este modo, los fiscales disponían medidas a través de los ayudantes fiscales repartidos en las 20 oficinas fiscales de la primera circunscripción judicial (gran Mendoza). Un ayudante fiscal hoy en día percibe un sueldo que apenas llega al 25% de lo que percibe un fiscal o juez de primera instancia. El ayudante fiscal se encuentra al frente de batalla, es carne de cañón, es quien debe concurrir al lugar del hecho en primera medida, estar entre cadáveres o en zonas sumamente peligrosas, a veces esquivando piedras o proyectiles, sin medida alguna de protección, ya que ni procuración, ni el ministerio de seguridad les provee chalecos antibalas para concurrir a tales lugares y a veces la custodia policial es escasa (faltan móviles y personal, según responden). Se trabaja con total desprotección, a pesar de los muchos reclamos realizados.

Finalmente, después de 20 años, el procurador reconoció que la actividad de un ayudante fiscal de oficina fiscal es riesgosa y se dignó a pagar un 30% por riesgo (un 30% sobre el básico de 300 mil pesos, obviamente, jamás de bolsillo), lo que significa para un ayudante fiscal que el riesgo que corre por su función equivale a unos 35000 pesos por mes.

Un ayudante fiscal trabaja ocho horas por día, en turnos rotativos (matutino, vespertino y nocturno), recordando que la jornada legal establecida en horario nocturno son siete horas, pues en este caso no sucede y son ocho horas. Fines de semana y feriados en que un ayudante fiscal se encuentra de turno 24 horas. Vale mencionar que en el turno noche, desde los tiempos de pandemia en 2020 los auxiliares administrativos no trabajan de noche, por lo cual, un ayudante fiscal si tiene un hecho grave y debe concurrir a la oficina fiscal, estará completamente solo, recibiendo y controlando procedimientos policiales, recibiendo la denuncia de tal novedad policial, diligenciando las medidas urgentes que sean requeridas según la gravedad del hecho y conteniendo a la víctima en la oficina.

¿sabían que, para todas estas tareas, ni los auxiliares administrativos, ni los ayudantes fiscales cuentan con preparación o capacitación previa obligatoria? Uno termina haciendo de contención de estas personas sin contar con recursos para ello, haciendo lo humanamente posible y poniendo lo mejor de sí. Tampoco se cuenta con asistencia psicológica para lograr canalizar toda esta tensión que se va acumulando por tales tareas (lo que deviene inevitablemente en licencias prolongadas por razones psiquiátricas de muchos auxiliares y a veces de ayudantes fiscales, sobrepasados por la tensión y falta de descansos).

No se respeta el descanso mínimo legal exigido de 12 horas entre cada jornada laboral en el caso de los ayudantes fiscales (por la falta de personal según aducen)

El día 11 de abril del corriente año, mediante expte administrativo n° 4451 la coordinadora general le reconoce al procurador (a través del expte formado por reclamo de ayudantes fiscales) la situación de faltas de descansos obedece a la falta de personal – que la única solución posible en el corto plazo es cerrar oficinas fiscales, o crear 38 cargos que es lo que se necesita para lograr el correcto funcionamiento y respeto por los descansos entre otros puntos (documento que fue revelado en algunos medios)

A la problemática actual que la opinión pública -mal informada- desconoce, se suma que los ayudantes fiscales son objetos de traslados inconsultos y repentinos con el trastorno que ello implica, ya que es mover y modificar toda una vida y una familia detrás para lograr cumplir con estas exigencias.

No puede dejar de mencionarse lo que sucede con los ayudantes y auxiliares que han sido designados interinos, para recargarlos durante el paro que se está llevando a cabo, porque ellos no pueden realizar medida de fuerza (por no estar confirmados aún en sus cargos), haciéndose un uso y abuso de los mismos.

Algunos auxilaires y ayudantes fiscales que, sin ser interinos, prestan servicios actualmente por el temor a ser trasladados a otras oficinas o por los descuentos que puedan sufrir cuando cobren y otros por el temor a entrar en una lista negra si quieren rendir un concurso para magistrados.

Existen casos de ayudantes fiscales que han sido trasladados en ambulancia desde las oficinas donde se encontraban prestando servicios, dada la sobrecarga emocional y laboral a la que han tenido que hacer frente.

Hoy se buscó una solución entre gallos y medianoche que fue, el agrupamiento de oficinas fiscales (sólo hay dos oficina fiscales operativas durante el paro judicial) una oficina para atender los asuntos de Capital, Godoy Cruz y Las Heras; y otra oficina que atienden los asuntos de Maipú, Luján y Guaymallén. Esto, lo único que logra es alejar a la gente del verdadero acceso a la justicia, que debe ser garantizado por el poder judicial (recordemos las reglas de brasilia) con el recargo para un ayudante a cargo de toda una jurisdicción departamental o ahora con el paro de varias a la vez. Y a una persona que vive por ejemplo en rodeo del medio le dicen que si su hecho es de suma gravedad tendrá que concurrir a comisaría 25 de guaymallén para radicar su denuncia, o si no, que la haga de manera online (donde dormirá en una bandeja de entrada hasta que finalice el paro, porque el personal que está prestando servicios no da abasto para mirar 250 denuncias por oficina fiscal)

Hoy, los judiciales nos encontramos con algo que ya se veía venir: el aumento por decreto (modelo autoritario y déspota que ha caracterizado a este gobernador).  Y ahora el gobernador elige “pasarle la posta” a la corte, deslindando responsabilidades para que la corte se haga cargo del conflicto salarial. Ahora el gobernador recuerda la autarquía e independencia judicial (que por cierto está en la propia constitución)

Días atrás varios ayudantes fiscales, ante tamaña problemática, elevó al senado el reclamo (se elevó a la oposición obviamente para evitar que dicho reclamo durmiera el sueño de los justos), ello con la finalidad de que el procurador pueda dar explicaciones de estas irregularidades y nuestra situación. El oficialismo formado por senadores de cambia Mendoza, ante el expediente formado por senadores de unión mendocina, decidió no acompañar en el pedido de informe al procurador, por lo tanto, el expediente formado no prosperó gracias a los alfiles de Cornejo.

El procurador general insiste en hablar de un ofrecimiento de aumento del 106% que los ayudantes fiscales no quisieron aceptarlo,lo cual es totalmente falaz, pues nadie, en su sano juicio rechazaría semejante aumento (duplicar un sueldo) lo que no explica el dr. Gullé es que ese ofrecimiento y ese porcentaje era sobre el sueldo básico o asignación de la clase (300 mil pesos)

No nos olvidemos de que los sueldos de auxiliares administrativos aún no logran cubrir la canasta básica (cobran mucho menos de 750 mil pesos)

Por último vale mencionar a los ayudantes fiscales de audiencia, que se encuentran trabajando en las unidades fiscales y que son quienes realizan la mayoría de las audiencias de los fiscales. Tienen jornadas eternas que arrancan a las 7:00 horas, pero dependiendo de cómo se fijen las audiencias penales, pueden tener distintos cronogramas. Así, a veces  audiencias por ejemplo a las 8:00 hs, otra audiencia  a las 10:00 hs y otra audiencia a las 15:00 que tal vez dure dos horas. Y por qué no otra audiencia a las 18:00 horas. De este modo, estos ayudantes fiscales que ingresaron a las 7:00 hs terminan saliendo de sus labores a las 19:00 o 20:00 horas. Recordemos que el ministerio público no paga horas extra.

En otras circunscripciones judiciales (valle de uco, o el sur de Mendoza, por ejemplo) se trabaja 24 horas de turno y sólo se les compensan 8 horas de jornada. Y se trabaja sin auxiliares administrativos, sólo con policías.

Desde el colegio de abogados y desde el propio gobierno, salen a manifestar que el servicio de justicia no está garantizado, error, el servicio puede estar resentido, pero está garantizado (hay ayudantes que no pueden o eligen no hacer paro y están prestando servicios) auxiliares nuevos que continúan prestando servicios, fiscales y jueces (magistrados) continúan trabajando y la policía continúa realizando su tarea de control y prevención del delito.

Finalmente, se explicará un poco mejor lo que algunos entendidos, con mucha elocuencia, han decidido llamar el engaño piramidal del régimen c.p.p:

Quien rinde para ingresar como ayudante fiscal, cree (por errónea información) que tendrá un sueldo inicial de 976 mil pesos (clase 3) por seis horas diarias de trabajo y cinco días de trabajo por dos días de descanso y que por ser ayudante fiscal (item cpp) se paga adicional por trabajar dos horas más (o sea 8 horas diarias), además de fines de semana y feriados.

Si se saca la cuenta, uno dice: “976 mil pesos multiplicados por 140% nos da un sueldo de 1.366,400”, “al dividirlo por 160 horas mensuales, me da 9760 pesos por hora”. Pero luego, cuando uno ingresa en el cargo, tiene una semana donde trabaja 40 horas semanales, pero a la siguiente, hace 88 horas (por el tema fin de semana) lo cual terminan siendo 256 horas en lugar de las 160 horas

El básico son 306 mil pesos y haciendo 256 horas mensuales nos da 4429 pesos por hora al mes. Casi la mitad de lo que gana un inspector de justicia (que es nuestra clase) que trabaja 6 horas en el polo judicial (no se da el principio de igual remuneración por igual tarea)

Como se explicó antes, no se puede ejercer la profesión ni el comercio fuera.  Porque nos pagan un bloqueo de título (70%) que también es sobre el básico y no sobre el sueldo de bolsillo y así el bloqueo de título profesional vale el 18% de nuestro sueldo real (una consulta con escrito puede rondar los 100 o 200 mil pesos por consulta) no se puede renunciar a cobrar ese 18% real de bloqueo (insisto no es el 70% que se nos hace creer, es siempre sobre el básico)

Estamos hablando de profesionales que hicieron una carrera de grado de 5 años, que rindieron y aprobaron un concurso para el cargo (con todos los requisitos exigidos), que tienen diplomaturas, maestrías, doctorados, especializaciones y capacitación profesional permanente y hoy deben afrontar condiciones laborales indignas no acordes al cargo, su preparación y su función.

Los sueldos de un ayudante fiscal de Mendoza, comparados con ayudantes en Córdoba o San Juan, están en la mitad de lo que ellos cobran con las mismas funciones y, en  el caso de ellos, sólo trabajan 6 horas y de lunes a viernes. Algo está fallando.

Ahora sí, la ciudadanía entiende por qué estamos de paro. No es personal, es por dignidad y esta lucha recién comienza. Es histórico, es un antes y un después y no se va a detener hasta alcanzar las mejoras que tanto reclamamos. Más unidos que nunca en esta cruzada. Matías Salvi

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