Christian SanzMendoza en foco

Son tan obvios que dan vergüenza ajena: Mendoza, el periodismo servil y la total pérdida de dignidad

Acerca de Mendoza Post, y los "Montacuto de la vida", y los demás medios de mierda de Mendoza.

Christian Sanz
Christian Sanz

¿Tanto les piden? ¿Que se bajen los pantalones y permitan la penetración explícita? ¿Vale la pena? ¿Les da placer o dolor? ¿O ambas cosas? ¿Creerán que nadie se da cuenta de lo que ocurre?

Me hago esas preguntas desde hace un tiempo ya, y no logro encontrar las respuestas. Porque los tipos venían con algún prestigio en medios, y se animaron a armar algo nuevo y novedoso. Y arrancaron muy bien.

Pero luego terminaron siendo amanuenses del poder. Y entregaron el tujes, como pocas veces se vio en el periodismo. Desconociendo la regla básica de aquella “fricción”: jamás se debe notar. 

Es el gran problema de estos tipos: se les nota, y mucho. No solo porque lo hacen de manera grosera y descarada, sino porque además lo hacen tarde y mal.

Pero es lo que les piden, que entreguen el traste. Y allá van los “Montacuto de la vida” prestos a ser penetrados sin siquiera la necesaria “previa” de la vaselina. La contraprestación lo vale, es enorme. Y permite olvidar los motivos por los cuales quisieron hacer un medio informativo. Los millones ayudaron a adormecer las conciencias.

¿A quién le importa la información acaso? ¿Qué importa que un grupo de forajidos se roben todo? ¿Guaymallén? ¿Dónde queda Guaymallén?

Ya lo recordarán el día que Marcos Calvente decida romper con el cornejismo. Entonces llegará el “periodismo de investigación”, que llegará luego de que les pidan que se bajen los pantalones… una vez más. Y allí aparecerán las mismas notas que hace más de dos años viene publicando Diario Mendoza Today.

Igual a lo que sucedió con Las Heras, cuyos desaguisados fueron descubiertos por estos tipos solo horas después de que Daniel Orozco rompió con Cornejo. ¿No es demasiado obvio?

Lo dicho: la cosa funciona solo cuando no se nota. De lo contrario, la gente no se lo cree. Cuando se nota el truco, el mago se convierte en hazmerreir. Es lo que les pasa a los Montacuto de la vida, cuyas costuras traseras del pantalón ya se le notan gastadas por demás.

Una pena el camino elegido. Mendoza Post había nacido para ser un gran medio, y se convirtió en un vehículo cómplice del delito. Igual que la otra “gran” prensa. No será gratis. Más de uno terminará preso por ese millonario desfalco en nombre del periodismo. Sin mencionar la obvia condena social.

Porque, como suelo decir, “la gente mastica vidrio, pero jamás lo traga”.

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