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El insólito protocolo real de Kate Middleton: qué cosas tiene prohibido hacer

Las estrictas normas de la monarquía británica moldean la conducta y la imagen pública de la Princesa de Gales, desde su vestimenta hasta su interacción en eventos.

En la tradición de la monarquía británica, la figura de Kate Middleton, la princesa de Gales, emerge como uno de los pilares de la elegancia y el cumplimiento del estricto protocolo que rige la vida de los miembros de la realeza.

Dentro de este ámbito existe un universo de reglas y normativas por el que sus miembros navegan a diario, destacando cómo estas influyen no solo en su rol dentro de la familia real, sino también en su imagen pública y en su interacción con la sociedad.

Desde su entrada a la familia real tras su casamiento con el Príncipe William, la princesa Kate ha estado bajo el escrutinio público, manejando cada situación con una gracia y compostura que reflejan su profundo respeto y entendimiento del este tipo de manejos.

Aunque ahora esté alejada de la exposición por su enfermedad, hay muchas cosas que tiene prohibido ahcer por protocolo.

Las 8 cosas que tiene prohibido hacer la princesa de Gales

No a las selfies

En un mundo donde las selfies forman parte integral de la interacción social, los miembros de la realeza británica, incluida la Princesa de Gales, se abstienen de participar en estas prácticas.

Este protocolo se establece para mantener el decoro y la formalidad que acompaña a su estatus, así como para evitar centrar la atención en su imagen personal sobre las causas y deberes representativos que están desempeñando en nombre de la Corona.

La idea subyacente es preservar la seriedad y el respeto que envuelve las funciones reales, enfocándose en las actividades y no en la persona.

Política de regalos

Existe una política específica que rige los tipos de regalos que los miembros de la familia real pueden aceptar. Esta norma tiene como objetivo evitar que cualquier obsequio puesto en sus manos pueda comprometer o ser interpretado como una influencia indebida sobre su conducta o decisiones.

Además, esta política ayuda a prevenir que los miembros de la realeza se vean obligados a alguien fuera del círculo real, asegurando su imparcialidad y la integridad de su posición.

Manicuras neutras

La apariencia personal de la Princesa de Gales está también sujeta a normas específicas, que incluyen el uso de colores de uñas neutros y discretos.

Este detalle, aunque menor, es emblemático de la elegancia y el decoro que se espera de alguien en su posición. Colores como el nude, beige, y rosa suave son aceptables, mientras que los tonos llamativos se consideran inapropiados.

Este requisito se extiende a otras áreas de su presentación personal, incluyendo el maquillaje y el cabello, que también deben reflejar sobriedad y elegancia.

No a los autógrafos

Dadas las preocupaciones de seguridad que rodean la falsificación de firmas, se prohíbe a los miembros de la realeza, incluida Kate Middleton, firmar autógrafos.

Esta medida de precaución ayuda a evitar el uso indebido de sus firmas y mantiene la seguridad personal y de la familia real. Kate, al igual que otros miembros de la realeza, suele manejar estas solicitudes con cortesía, declinando amablemente.

Vestimenta recatada

La indumentaria de la Princesa de Gales sigue pautas de modestia y elegancia, evitando las prendas excesivamente reveladoras o casuales.

La longitud de las faldas y los vestidos, que debe ser como mínimo hasta la rodilla, y la prohibición de escotes pronunciados o aberturas altas, buscan mantener una imagen respetuosa y digna.

Asimismo, el uso de medias es un requisito para no dejar las piernas al descubierto, alineándose con la formalidad esperada en su presentación.

Restricciones en muestras de afecto públicas

La familia real mantiene una postura de reserva en cuanto a las demostraciones públicas de afecto, limitando actos como besarse o tomarse de las manos durante los eventos oficiales.

Esta norma busca preservar una imagen de profesionalismo y seriedad en sus funciones. Sin embargo, en contextos más informales o privados, pueden mostrarse más relajados y afectuosos.

Control en la alimentación

La dieta de la Princesa no solo responde a consideraciones de salud o preferencias personales, sino que también se ajusta a normas que buscan evitar riesgos durante sus representaciones oficiales.

La restricción en el consumo de hidratos de carbono por la noche y la precaución con alimentos como los mariscos, que podrían causar intoxicaciones, son parte de este cuidado detallado.

Neutralidad política y votación

A pesar de tener derecho legalmente, se espera que los miembros de la familia real se abstengan de votar o participar activamente en política, manteniendo una postura de neutralidad.

Esto refleja la importancia de la monarquía como pilar de estabilidad y unidad más allá de las divisiones políticas, asegurando que su influencia no se vea comprometida por percepciones de parcialidad.

(Con información de Infobae)

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