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Lousteau y Cornejo muestran una tensión cada vez más abierta, que expone la fractura radical

Lousteau picó en punta contra el ala dialoguista del partido centenario y el sector de Alfredo Cornejo no tardó en replicar. Uno mira el 2025 y el otro teje acuerdos en el presente apoyando las medidas de Milei. La relación con el PRO y Patricia Bullrich, las lágrimas de De Loredo, el único límite que reconoce el mendocino y una tensión que tarde o temprano llegará al río. Werner Pertot Por Werner Pertot, Página/12.

El radicalismo está avanzando en dos direcciones opuestas y sólo es cuestión de tiempo para que la sangre llegue al río. El presidente de la UCR, Martín Lousteau, picó a sus adversarios internos: los trató de cobardes, aunque con una metáfora sexual que hizo ruido. Desde el sector opuesto, que lidera el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, no dudaron en salir a pedirle explicaciones. La realidad es que hay dos direcciones: la de Lousteau que se plantea construir un perfil opositor para la UCR hacia 2025 y la de Cornejo, que busca mostrarse cooperativo y apoyando las medidas que toma Javier Milei. Lejos de dejar de agitarse, todo indica que los choques se irán acrecentando con el paso de los meses. Cada quien cuida su juego atento al calendario electoral del próximo año.

A combatir

Lousteau dio una serie de señales de que su estrategia es construirse en la vereda de enfrente a la de Milei. Fueron encadenadas y consecutivas y ninguna estuvo librada al azar:

* Votó en el Senado en contra del MegaDNU, aún al precio de mostrar que no lo acompañó la mayoría del bloque radical. Sólo lo acompañó el senador por Tierra del Fuego, Pablo Blanco.

* Participó de la marcha del 24 de marzo junto a Franja Morada y la Juventud Radical. “Debe ser la primera vez en décadas que va un presidente de la UCR”, dicen en su entorno. Lo hizo el mismo día que el Gobierno de Milei publicaba un spot negacionista.

* Y por último, en una entrevista con un canal de streaming lanzó una frase en la que dejó al otra ala del radicalismo como unos cobardes ante Milei. “Tengo un amigo que mira a los radicales que putean (sic) a Alfonsín, que dicen que la política es toda corrupta, que defienden sus intereses. Tengo un amigo que dice: ‘Che, los radicales parecen esos que te dicen tenés cinco minutos para sacarle la mano del culo a mi mujer’, ¿no?”, dijo Lousteau, quien fue tildado de machista.

La frase generó una respuesta automática del lado de Cornejo. La primera en salir al cruce fue su aliada, la diputada Pamela Verasay: “Como vicepresidenta de la UCR,  exijo una explicación y disculpas públicas del presidente del partido ante estas declaraciones que le faltan el respeto a todos los radicales”.

En una entrevista radial, Verasay avanzó aún más y defendió el MegaDNU de Milei. “Son reformas que la Argentina necesita”, remarcó. Del lado de Lousteau, les llamó la atención el celo con el que salió a responder: “Nunca dijo nada de todas las barbaridades que Milei dijo de Alfonsín o la UCR, pero lo que dice Martín lo miran con lupa”, acotaron.

La encargada de responderle a Verasay fue una aliada de Gerardo Morales (que sigue del lado de Lousteau), Inés Brizuela y Doria. La exintendenta de La Rioja remarcó: “Aunque no me gusta el ejemplo utilizado, en muchos casos lamentablemente tiene razón el amigo Lousteau”.

Por otro lado, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, se sumó a la controversia: “Soy alfonsinista hace cuarenta años; Lousteau no me va a enseñar a mí sobre Alfonsín”, dijo. Todo dicho.

Alianzas

Las posiciones cruzadas por la frase de Lousteau tienen detrás líneas de acción a más largo plazo. Lousteau cree que la UCR tiene que, a la fuerza, despegarse de Milei y construir un perfil opositor no K, de corte socialdemócrata. Si la polarización entre el peronismo y Milei se come todo, no quedará lugar ni para Lousteau ni para ninguno de los ex aliados de Juntos por el Cambio que ahora “hacen seguidismo de Milei”, piensan cerca del presidente de la UCR. Y cree que el resto… no la ven.

Así se quiere diferenciar de Mauricio Macri, que asumirá la presidencia del PRO con la idea de un eventual frente con la Libertad Avanza en 2025. La más entusiasta de ese plan es, obviamente, Patricia Bullrich, que sigue siendo aliada a Cornejo. Y Lousteau sigue manteniendo una relación cercana con Horacio Rodríguez Larreta. “Cuando fuimos a la cola de Macri, nos fue mal. ¿Ahora vamos a ir a la cola de Milei'”, se preguntan en la UCR.

Para construir ese perfil, Lousteau tiene de su lado al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y a algunos intendentes radicales (por ejemplo, Marcos Ferrer de Río Tercero o Miguel Ángel Lunghi de Tandil). También controla buena parte de la conducción del partido, gracias a las figuras que lo acompañan, entre ellos Morales, Enrique Nosiglia, Emiliano Yacobitti y Daniel “El Tano” Angelici.

Del lado de Cornejo, en cambio, están la mayoría de los gobernadores. Se lo demostraron en un documento que operó Cornejo contra Lousteau cuando fue la votación en contra del DNU. La posición de este sector es que hay que cooperar con los cambios que quiere plantear Milei a la sociedad y al Estado.

“Cornejo, por un lado, piensa como Milei. Y por otro está condicionado por dos candidatos que podría tener Milei en Mendoza. Entonces, intenta ser más mileista que Karina”, analizan cerca del presidente de la UCR. Esos dos candidatos son, por un lado, el ministro de Defensa, Luis Petri, y por otro, el ex PRO y referente cercano a Milei, Omar de Marchi.

“Lo que no terminan de ver es que ante la obsecuencia Milei va por más. Solo reculó tres veces: cuando se le plantó Nacho Torres, cuando le sacaron a relucir su aumento de sueldo y ante otro planteo de los gobernadores patagónicos”, indican cerca de Lousteau. “Lo que tenemos en claro es que el partido no se puede poner en función del gobernador de Mendoza. Y tenemos que tener más coraje que un jefe de bloque que se pone a llorar en cámara”, dicen sobre Rodrigo De Loredo.

Del otro lado, cerca de Cornejo sostienen que Lousteau está cada vez más aislado en sus posiciones y que va a tener serios problemas electorales si intenta ser candidato, por ejemplo, por la Ciudad de Buenos Aires. Pero primero hay que atravesar un 2024 que probará ser largo y lleno de desafíos.

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