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Confirman que instituto brasileño produjo veneno para que la dictadura chilena asesinara a opositores

Una investigación periodística da nuevas pistas del intercambio de toxinas botulínicas entre Brasil y Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), implicando al Instituto Butantan de São Paulo en el suministro de esas sustancias.

En 2021, una sentencia judicial en Chile contra exagentes de la dictadura en la causa del envenenamiento de presos políticos en la Cárcel Pública de Santiago en 1981 determinó que la toxina botulínica utilizada en la causa tuvo origen en Brasil; y que había sido enviado al país por valija diplomática a la Cancillería.

Ahora, el informe periodístico de la Agência Pública dio a conocer nuevos documentos y testimonios que revelan la proximidad del Instituto Butantan con militares chilenos y brasileños. Incluso, muestra fotografías de la visita de una delegación de altos oficiales vinculados a Pinochet a la sede de la institución en São Paulo.

“Dos decenas de fotografías obtenidas por Pública acreditan incluso una visita del comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, Fernando Matthei, miembro de la Junta de Gobierno y exministro de Salud, junto al cónsul general de Chile en São Paulo (Paulo Patricio Rodríguez Rentería), a Butantan el 1 de junio de 1979”, dice la agencia de periodismo de investigación.

La prensa, entonces bajo censura, hizo pública la visita de la delegación chilena a la Empresa Brasileira de Aeronáutica S.A (Embraer), pero no informó sobre el recorrido por el Butantan.

Según la Agência Pública, la visita se produjo cinco meses después de un pleito territorial de Chile con Argentina. “Debido al conflicto, el Ejército de Chile desarrolló un programa de guerra bacteriológica como instrumento disuasorio en caso de guerra: el Proyecto Andrea”.

En 2003, Michael Townley, exagente estadounidense de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) —la policía secreta de Pinochet—, en cuya mansión se instaló el laboratorio, reveló ante la Justicia chilena que varios opositores fueron asesinados a través del Proyecto Andrea, cuyas muertes fueron identificadas como suicidios o casos raros de cáncer.

En 2008, la científica chilena Ingrid Heitmann Ghigliotto encontró en el subsuelo del Instituto de Salud Pública de Chile (ex Instituto Bacteriológico), del que entonces era directora, cajas con ampollas de toxina botulínica procedentes del Instituto Butantan, una cantidad, según ella, suficiente para “suficientes para matar a la mitad de Santiago”.

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