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El análisis de Alberto Asseff: “Hoy el país no es como era y jamás será lo que fue”

El abogado y referente político traza una cruda mirada sobre la realidad argentina.

Es evidente que las trabas a las reformas a fondo han saltado cual resorte apenas se intentó avanzar. La Argentina sin reformas se torna un país literalmente inviable.

El límite que tienen los fenomenales obstáculos que intentan frenar al cambio a fondo es que la mayoría del país – incluyendo la clase media baja y muchos sectores de la inmensa franja de la pobreza -rechaza volver al kirchnerismo en cualquiera de sus camaleónicas modalidades. 

La mayoría argentina sabe que el kirchnerismo robó hasta el saqueo y es consciente que tuvo socios en otros partidos. Esto lo entendió de entrada Milei y lo sintetizó genialmente con un término de dos sílabas que caló hondo: casta.

Milei no llegó de casualidad ni es una mera anécdota. Revolvió todo el escenario. Hoy el país no es como era y jamás será lo que fue. Por eso hasta Cristina en su larga carta de 33 carillas intenta un aggionamiento hasta el punto de aceptar la necesidad de una reforma laboral.

Milei se debate entre lo que propone el ministro del interior -buscar peronismo sin pedirle siquiera un acto de contrición o por lo menos de conversión sincera (caso Scioli y hermanos). y lo que él íntimamente intuye que se necesita: ir hacia una fuerte reconfiguracion política.

El rearmado político es una necesidad y requiere de artistas (en tanto la política es un arte). No sobran.

También exige instrumentación. Llámese como se quiera -Partidos, organizaciones, corrientes, movimientos-, pero se necesitan agrupamientos que sean más que un amontonamiento (con peligro que se agreguen muchos sedimentos indeseados).

Patricia Bullrich -como Milei- posee la osadía que se requiere para marcar un nuevo rumbo. Los caminos nuevos exigen mentores que se atrevan a explorar y transitar inclusive lo desconocido.

Por eso ella fue de los primeros en hablar de fusión con la Libertad. En rigor, ustedes saben que nosotros desde UNIR hasta le pusimos nombre a esa confluencia -Libertad y Cambio- y lo hicimos hace más de dos meses.

¿Cuánto tiempo banca la mayoría de las reformas de Milei ? El tiempo es un bien escaso, se sabe. Aguanta en relación a un factor: una cosa es si se interpreta que el rumbo está bien orientado y otra si las medidas además de ser dolorosas no permiten entrever que hay luz al final.

Además, para estirar el tiempo y darle así más oportunidad a las Reformas, se requiere de esa articulación convergente de la que hablamos más arriba. La mediación cotidiana de una organización política entre el poder y el llano es invalorable e insustituible. Explicar es parte del buen gobernar.

Creo que UNIR puede servir para sintetizar a los disconformes con el cuadro político que ofrece un escenario que no da para más.

Independientes, radicales, peronistas, pro, fuerzas provinciales, todos anidan y son sacudidos por fortísimas disconformidades. E igualmente, todos contienen tendencias en favor de las inexorables reformas. Obrar cual catalizador de esas insatisfacciones para aportarlas a la Libertad y el Cambio es una faena tan desafiante como valiosa.

Un párrafo sobre Córdoba: su centralidad viene de la historia. Empezó en 1810 cuando acuñó la contrarrevolución. En el discurrir de nuestra nación supo también ser un factor de contrapeso al centralismo y motor de cambios.

En ese contexto emergió un actor hace unos meses desconocido para la nación: el gobernador Llaryora. 

Para él y sus socios es una tentación apostar al fracaso de Milei y pensar que esa frustración será su ganancia. Como el país no puede abandonar el derrotero de las Reformas, si Milei se trunca, Cordoba se ofrece como “natural” sucesora: es el cambio atenuado ( el de los “consensos”, de la rosca ) que puede reunir a peronistas, parte de los radicales, pro ( un sector ) y hacer como que emerge un cambio sin show ni exorbitancias. Que se le reprocha a Milei hipócritamente ya que no se puede conducir a una Nación que busca reformarse constriñéndose al papel de un gris burócrata. En verdad, es una engañifa, pero con buen envoltorio. Es la amenaza destituyente más acechante.

Es lógico que Milei haya apuntado a esta acechanza. Hizo bien en desnudarla. Las Reformas exigen fortaleza política. En la política está la clave del éxito. No es Stuzenegger -con su valioso trabajo, aclaremos- quien tiene la llave. Es la política la que destrabará las Reformas.