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El artista mendocino “de los pueblos” que cuenta la historia con sus enormes esculturas

Desde un taller de Picún Leufú, se crean esculturas de gran tamaño que hoy están presentes en más de una provincia. Armando Poggi, de 49 años es su creador. La mayoría de sus obras son a partir de encargos de Municipios, y son de temáticas religiosas e históricas.

“Crear algo y reflejar. La musa yo la he encontrado en los pedidos de la gente. Vienen con una temática para hacer ese diseño y disfruto satisfacer esa necesidad. Me mueve el disfrutar hacerlo, buscarle la vuelta a los materiales y que la gente sienta representada sus emociones cuando lo vea”, expresó Poggi sobre lo que lo mueve en cada obra.

Doce trabajos grandes realizó en los últimos diez años. “Un año fantástico fue 2019. Estuve un mes trabajando en Santa Cruz. Armamos un taller en la Comisión de Fomento de Lago Posadas. Hicimos una escultura de un gaucho y su caballo, en homenaje a los trabajadores de la Ruta de la Lana. Después vino la pandemia. Pero tuve algunos trabajos que me habían encargado”, contó.

Poggi que nació en San Rafael, Mendoza, vino a Neuquén en 2001, por la crisis económica de aquel año. “Había armado en Mendoza con un socio, un taller de cartelería. Hicimos trabajos para firmas importantes. Hasta que llegó la crisis”, relató el artista que es además pintor.

“En Neuquén veía que había otra posibilidad de trabajo. Y ahí arranqué de nuevo con la parte gráfica. Estuve viviendo hasta el 2008. Hice ahí el profesorado de arte en la ESBA, que era algo que me había quedado pendiente de Mendoza. En esos momentos conocí también a mí esposa en el profesorado y me pasé también a la parte educativa”, continuó.

Al poco tiempo llegaría un pedido de una escultura, que fue el comienzo de una historia que todavía tiene varias páginas más,

Hace una década se presentó la oportunidad – más allá de algunas obras pequeñas que había hecho- de hacer el Monumento a la Madre, en Picún Leufú, y arranque con la parte de escultura. Y no lo he abandonado desde entonces”, marcó.

Sus esculturas van de 2 por 2 metros, hasta de 3 por 4 metros.

Con su arte Poggi hizo, entre varias figuras, a un excombatiente de Malvinas, al General José de San Martín, un monumento a la Biblia, un Jesús Pastor, Juan Bairoletto (conocido como el “Robin Hood de Las Pampas”). Esta última se encuentra en Santa Isabel, La Pampa.

Las dos que hizo sobre la temática de Malvinas tienen para el escultor, un valor muy especial. “Lo de Malvinas fue muy gratificante. Yo lo viví muy de chico pero tengo recuerdos”, expresó y agregó: “Tengo también ideas para hacer algo más. Y ponerte a hacerlo te moviliza”.

Sus trabajos hoy están en Picún Leufú, en el norte neuquino, en Santa Cruz y en La Pampa.

”El profesorado fue abrir un poco la mente, y las ganas de investigar y hacer cosas nuevas. Me quedo siempre con la búsqueda de hacer esculturas con materiales nuevos y meter tecnología, e irse superando”, reflexionó.

Y sobre eso confesó: “Siempre busco qué cosas nuevas se pueden hacer y eso te va llevando a qué no caiga en aburrimiento”.

El camino del armado y cómo cambia según los materiales que elige


“Es lindo el reconocimiento y verlas emplazadas. Pero lo que uno disfruta es el proceso, hacerlas. Se invierten horas y horas, y la satisfacción de haber solucionado algo que te piden tiene mucho valor. Alguien pone una confianza muy grande en vos”, sostuvo Poggi.

La idea se plasma en un boceto previamente.

Contó que hay obras que le llevaron cinco meses y otras un año y medio. “Depende mucho de los materiales y de la época del año”, explicó el escultor.

Entre los materiales que más usa está el cemento y la fibra de vidrio.

El 90% de sus trabajos lo hace desde su taller en Picún Leufú, “Trato de buscarle la vuelta para que se pueda llevar en dos o tres pedazos. El Cristo que hice para El Cholar lo llevamos en cuatro tramos (pesaba unos 1000 kilos cada uno) y lo armamos ahí”, describió.

Un punto que es determinante en cualquier creación son los materiales y qué costos tiene cada uno.

“La de Baileroleto es fibra de vidrio y poliuretano. Otras son de cemento. El San Martín es fibra de vidrio (es más liviano) y lo llevé en un carro con mi auto. Tiene 3 metros y medio de alto. Hoy también tenés que pensar en el traslado. Si vas a hacer un movimiento de un trabajo muy pesado tenés que contar con grúa y camión”, dijo.

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