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António Guterres frente al desafio de frenar la guerra entre Hamas e Israel

Juan Gasparini, desde Ginebra.

Por vez primera en su mandato, iniciado en 2017, el Secretario General de la ONU, António Guterres, invocó el articulo 99 de la Carta de Naciones Unidas, que lo faculta a intervenir en el Consejo de Seguridad de la ONU. El proyecto de resolución que provocó su discurso, favorable a un «cese el fuego humanitario inmediato» sin condenar explícitamente a Hamas por la agresión contra Israel del 7 de octubre pasado, motivó el veto de Estados Unidos y la abstención de Inglaterra, pese a 13 votos favorables de los 15 miembros restantes del mencionado Consejo. (1)

«Todos somos conscientes de que Israel inició su operación militar en respuesta a los brutales ataques terroristas desatados por Hamas y otros grupos armados palestinos el 7 de octubre. Condeno sin reservas esos ataques», afirmó Guterres. Deploró paralelamente que «la amenaza a la seguridad del personal de Naciones Unidas en Gaza no tiene precedentes. Ya han muerto más de 130 de mis colegas, muchos de ellos con sus familias. Se trata de la mayor pérdida de vidas humanas en la historia de nuestra Organización».

La Carta de las Naciones Unidas «es el tratado internacional con el que se constituyó la ONU en 1945, y establece los derechos y obligaciones de sus Estados miembros, así como los principios básicos de la organización supranacional». Guterres está autorizado a «llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». Volvió a a hacerlo ante el agravamiento de la guerra entre Hamas e Israel, con un saldo de 1.200 muertos y aún 130 rehenes en manos de los combatientes islamistas, mientras que Tashal ya lleva 15.000 palestinos abatidos, mayoritariamente civiles.

En su intervención ante el Consejo de Seguridad, Guterres se refirió también al «riesgo de colapso del sistema humanitario, fundamentalmente relacionado con la falta total de seguridad y protección de nuestro personal en Gaza, y con la naturaleza e intensidad de las operaciones militares, que están limitando gravemente el acceso de las personas que los necesitan desesperadamente». Sin embargo, reafirmó que «la ONU sigue comprometida a permanecer y servir a la población de Gaza», no obstante «que la situación humanitaria es insostenible» y «las condiciones para encaminar eficazmente la ayuda humanitaria ya no existen».

Guterres exhortó finalmente a «no ahorrar esfuerzos en favor de un cese el fuego, por la protección de los civiles y para la entrega de ayuda vital». Sus discursos viene recordando «la importancia de la solución a 2 Estados, fundada sobre la resoluciones de la ONU y el derecho internacional con Israel y Palestina viviendo lado a lado en paz y seguridad internacionales». El Secretario General de la ONU sigue reclamando a Tel-Aviv cesar los bombardeos, origen de un número incalculable de víctimas civiles palestinas, y 1.100.000 refugiados en las agencias de la ONU, y que Hamas deje de tirar cohetes contra Israel. (2)

Fuentes concordantes en torno a los debates en la ONU para detener semejante tragedia en Medio Oriente, temen que si las iniciativas de Guterres se alargan sin resultados sea finalmente imposible resolver el conflicto. Ante todo Israel necesitaría al menos 1 año, quizá mucho más, para desarticular a Hamas, debiendo matar a miles de sus integrantes, concretamente exterminar a su jefatura y destruir su infraestructura subterránea en Gaza, al parecer todavía incólumes.

El gobierno de coalición de Benjamin Nétanyahou, incluyendo a la extrema derecha, busca liberar a los rehenes y «garantizar que Gaza no vuelva a ser una amenaza para Israel», siempre y cuando las hostilidades no se extiendan al Helzbollah libanés, no despierten supuestas «células durmientes de Hamas en Cisjordania», ni que proliferen los rebeldes huties en Yemen y las milicias chiitas en Siria. La evolución es imprevisible. Nétanyahou podría incluso perder su mayoría parlamentaria en la Knesset, o caer por una rebelión interna en su partido, el Likoud. (3)

Una solución futura en base al modelo a «dos Estados», aspiración de la Asamblea General de la ONU, vuelve a surgir como perspectiva histórica con suficiente apoyo internacional pero el tiempo corre en contra de Israel, cuya legitimidad exige que al ser «potencia ocupante» en una situación de carácter colonial, debe pactar una solución, aunque lo único que hoy le interesa, es acabar con Hamas, e ignorar la urgencia mundial para cesar las masacres de civiles en Gaza.

Una fuerza multinacional podría concertarse en la ONU, con una misión de transición de 3 a 6 meses, hasta el establecimiento de una «Autoridad palestina» re-definida que integre Cisjordania y Gaza, devolviendo a los palestinos las tierras expoliadas por los colonos israelíes. Ese dispositivo onusiano podría secundar luego, y por un corto periodo, a la naciente «Autoridad palestina», acompañamiento susceptible de contribuir al despegue de los nuevos dirigentes palestinos.

(1) Comunicados de la ONU, Nueva York, de 7 y 8 de diciembre de 2023.
(2) Comunicados de la ONU, Nueva York, del 7 y 8 de dicembre de 2023, ya citados
(3) «Le Monde », Paris, 4 de diciembre de 2023, «Le Point», Paris, 7 de diciembre de 2023.

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