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Mala alimentación, operaciones improvisadas y drogas: los duros testimonios de rehenes en Gaza

Muchos de los secuestrados son niños, aunque eso no ha servido como excusa para recibir un mejor trato por parte del grupo islamista.

Los han tratado muy mal“: estas son las duras palabras de un familiar de unos de los rehenes liberados por Hamás durante la última semana. Teniendo en cuenta los testimonios del resto de cautivos que han conseguido salir de la Franja de Gaza en los últimos siete días -tras el alto el fuego acordado entre Israel y el grupo radical-, las malas condiciones han sido comunes para todos ellos.

Muchos de los secuestrados son niños, aunque eso no ha servido como excusa para recibir un mejor trato por parte del grupo islamista. Es el caso de Yagil y Or Yaakov, dos hermanos israelíes, de 12 y 16 años respectivamente, que aseguraron a su familia que “los habían drogado“.

Asimismo, también sufrieron quemaduras importantes. “Les pusieron la pierna en el tubo de escape de una moto para marcarlos” y que pudieran encontrarlos en caso de que huyeran, confesó su tío Yaniv al ministro de Exteriores, según informó Israel National News.

Al igual que ellos, Mia Schem, otra de las rehenes liberada este jueves, tampoco corrió mejor suerte, según contó su tía. La joven, de 21 años, recibió un disparo en el festival Nova celebrado el 7 de octubre -cuando se produjo el atentado de Hamás-. A pesar de las heridas que sufría, tuvo que ser operada por un veterinario. Después de esta improvisada cirugía, ni siquiera recibió ningún tipo de tratamiento y ahora “le duele mucho la mano“, recoge el diario Hareetz.

Pésima alimentación

La alimentación de los rehenes tampoco era buena, detalla Yosef Engel, el abuelo de Ofir Engel, un joven israelí de 17 años liberado el pasado miércoles. En una entrevista con Walla, recogida por Jerusalem Post, este familiar detalló que “la dieta era mala“, lo que llevó a su nieto a perder “mucho peso“.

Esta versión, además, ha sido confirmada por el Ministerio de Sanidad israelí, informa Ynetnews. De acuerdo con las informaciones estatales, los “niños llegaron en mejores nutricionales” que los más mayores. Estos recibieron peor alimentación y algunos bajaron notablemente de peso, “entre 8 y 15 kilogramos” de media.

Cuando llegó, empezó a contar algunas cosas, como que no comían, que les daban un trozo de pan de pita con moho una vez por día y una botellita de agua“, revela a EFE Romina Engelbert, quien afortunadamente ha podido recuperar a su sobrina Yuval Angel. La joven, de 10 años, sin embargo, aún no se ha sobrepuesto a las heridas sufridas.

Se rompió la pierna en cinco lugares distintos“, asegura su tía. Al igual que Mia, ella tampoco recibió la atención sanitaria adecuada y fue intervenida por “un enfermero” en vez de un médico, lo que le ha llevado sufrir graves secuelas: “Ahora le falta medio dedo de un pie“.

Secuelas psicológicas

Para otros, como la ciudadana argentina Clara Marman, las secuelas no son físicas, sino mentales, relata a EFE su hija, Guefen Sigal Ilán. “54 días de cautiverio dejan marcas“, comenta sobre su madre, quien, asegura, aún se está acostumbrando lentamente a la “libertad de poder elegir“.

“Tenían gente que los vigilaban, no podían elegir qué comer, cuándo hacer cosas básicas como ducharse, lavarse los dientes o cuando. Les quitaron toda libertad y ahora empiezan a poder elegir de nuevo, a vivir y a decidir qué hacer, cómo pasar el tiempo y con quién estar“, detalla según recogió 20minutos.

Salieron del cautiverio físico, pero aún no del cautiverio mental“, agrega. Sin embargo, lamenta que su tío y la pareja de su madre, ambos también argentinos, continúan secuestrados en Gaza ante la incertidumbre de si en algún momento serán liberados.

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