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Guerra en Gaza: la tregua no apacigua la rigidez de Netanyahu

Por Alberto Galeano, Agencia Nuevas Palabras.

La tregua de cuatro días establecida entre Israel y Hamas en Gaza es solo una solución transitoria para salvar vidas en Medio Oriente, pero de ninguna manera significa el fin de la campaña militar emprendida por los israelíes contra el grupo islámico palestino.

Es verdad que el acuerdo logrado tras la mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos trajo algo de respiro con el cese momentáneo de las hostilidades, tras la matanza de 1.200 personas y el secuestro de otras 240 en el sur israelí, a manos de Hamas, el pasado 7 de octubre.

Pero, según advirtieron algunos analistas, la pausa humanitaria también le sirve al grupo islámico palestino para reagrupar sus fuerzas ante la superioridad militar del ejército israelí en la devastada Gaza.

Luego de casi cincuenta días de bombardeos israelíes, que según informes del Ministerio de Salud de dicho territorio, controlado por Hamas, causaron la muerte de 14.500 palestinos, comenzó el viernes el intercambio por etapas de unos 50 rehenes israelíes por alrededor de 150 presos palestinos.

En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Israel para reunirse en Jerusalén con el presidente israelí, Isaac Herzog, y el primer ministro Benjamin Netanyahu, a quienes manifestó, entre otras cosas, que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) es la que debe asumir la responsabilidad en Gaza, con el apoyo de la comunidad internacional, luego de que cesen las hostilidades en dicho territorio.

Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), insistió en que la solución de los “Dos Estados”, uno israelí y otro palestino que convivan con fronteras seguras, como propone las Naciones Unidas y un centenar de países, “es la mejor vía para derrotar al terrorismo” y garantizar a largo plazo la seguridad de Israel.

Si bien respaldó la decisión de Israel de defender su país dentro del Derecho Internacional, España señaló que las acciones militares contra Hamas no pueden implicar la muerte de civiles inocentes, incluidos miles de niños. “Hay que acabar con la catástrofe humanitaria en Gaza y el terrible sufrimiento de los palestinos”, dijo Sánchez.

Las declaraciones del mandatario español provocaron una crisis con el Gobierno de Netanyahu, debido a que el ministro de Asuntos Exteriores Israelí, Eli Cohen, acusó a Sánchez de apoyar el terrorismo.

“La prioridad esencial y máxima es la liberación de los rehenes, ya que es la primera obligación del Estado (conducido por Netanyahu) hacia sus ciudadanos luego de violar el contrato social al permitir la masacre del 7 de octubre”, dijo el analista Arie Kacowicz a la Agencia Nuevas Palabras (ANP).

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén señaló que si bien “la liberación de los rehenes puede contradecir el objetivo militar de destruir militarmente a Hamas, la prioridad –que ha sido reconocida también por los jefes de seguridad y el gobierno israelí-, es salvar vidas”.

El académico afirmó que Israel hoy en día controla la mitad norte de la Franja de Gaza, pero no la mitad sur, donde “Hamas posee su liderazgo, arsenal, combatientes, y también los rehenes” israelíes secuestrados el pasado 7 de octubre.

Obviamente, dijo Kacowicz, (uno de los principales líderes de Hamas, Yahya) “Sirwan va a tratar de prolongar la tregua en forma indefinida mientras que Israel querrá reanudar las hostilidades, supeditando todo a la posibilidad de liberar mayores rehenes”.

Sirwan, de 61 años, jefe de la oficina política de Hamas en la Franja de Gaza, estuvo detenido 24 años en una prisión israelí, tras ser declarado culpable de secuestrar y matar a dos soldados israelíes en 1989.

Fundó el servicio de seguridad conocido como “Majd”, un organismo que tiene la tarea de interrogar a los sospechosos que colaboran con Israel. En 2015, Estados Unidos incluyó su nombre en una lista de terroristas internacionales, según informes de la cadena británica BBC.

Kacowicz dijo que “la situación de Gaza crea y creará dilemas enormes y casi imposibles de resolver para Israel” e insistió en que “no puede haber paz con Hamas, pero quizás sí con los palestinos”.

La tregua humanitaria fue respaldada por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. En tanto, el secretario del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Husein al Sheij, dijo que el fin de este proceso “debe terminar con la ocupación” israelí en Gaza y Cisjordania, donde crecieron los asentamientos bajo el gobierno de Netanyahu.

Lo cierto es que el primer ministro israelí no es un líder que acepte fácilmente las críticas contra su gestión de gobierno, tal como ocurrió con en el reciente caso de Sánchez.
Al respecto, en un artículo publicado en el diario The New York Times, el analista estadounidense Thomas L. Friedman ofreció su visión sobre el papel que debe cumplir un cronista en una guerra de estas características.

“Confieso que como observador del conflicto árabe-israelí desde hace mucho tiempo evito agresivamente tanto a los activistas de “Del río al mar”, de la izquierda pro-palestina, así como a los fanáticos de la derecha sionista del “Gran Israel”, no solo porque sus visiones exclusivistas del futuro me parecen aborrecibles, sino también porque el periodista que hay en mí las encuentra tan ciegas a las complejidades del presente”, opinó.

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