Insólitas

Después de 43 años, encontró a su mamá biológica a través de Facebook

Desde pequeña, Romina Di Rosa supo que era adoptada; sus padres le dieron algunos datos respecto a sus raíces, pero no eran significativos para ella en aquel momento. Fue en la adolescencia cuando aparecieron las ganas de conocer su origen. Sin embargo, pasaron años de preparación, terapia y maduración antes de emprender lo que cambiaría para siempre su vida: la búsqueda de su mamá biológica.

La mujer de 43 años cuenta que no sabía cómo empezar a buscar ni dónde. Una amiga suya la instó a unirse a un grupo de Facebook donde cientos de personas a diario buscan familiares. Tardó seis meses hasta que publicó su historia y 3 horas después, la respuesta llegó: “Apenas vi tu foto supe que eras vos”.

“Todo es alegría desde que encontré a mi mamá”, dijo emocionada en diálogo en TN. Ahora busca inspirar a otros que están en su situación: No hay que dejar que te paralice el miedo”.

 

Su historia y el proceso previo a la búsqueda

Romina nació el 21 de octubre de 1978 en Remedios de Escalada, Lanús, y fue dada a sus padres adoptivos de inmediato. “Nunca me ocultaron el tema de la adopción, siempre supe. Recién en la adolescencia me dieron más datos concretos, pero no sabía qué hacer con eso. Me llevó mucho tiempo y mucha terapia salir de la zona de victimización, eso de por qué me dejaron. Te sentís dejada, pero cuando empezás a crecer comprendes que hay muchas razones que llevan a una persona a dar en adopción a su hijo”, expresó.

Un día le contó a una amiga su situación y las ganas que tenía de conocer a su madre. Su compinche la aconsejó: “Todo depende de cómo quieras ver el tema. Tenés información que te puede servir para buscarlos, hay gente que busca familia sin tener tantos detalles. Animate”. Esa charla fue un gran incentivo para Romina.

“Otra de las cosas que me hizo hacer el click fue que comencé con problemas de salud. Tuve varias operaciones, salía de una y entraba a otra. Ahí entendí que mi cuerpo me hablaba y tenía que mirarme hacia adentro, ver lo que me manifestaba esto”, explicó.

Romina encontró a su mamá a través de un grupo de Facebook. (Foto: Romina Di Rosa)Romina encontró a su mamá a través de un grupo de Facebook. (Foto: Romina Di Rosa)

A partir de estos eventos, había algo que en su interior la empujaba a empezar la búsqueda. Es por ello que se unió al grupo “¿Dónde estás?”, aunque no se animaba a dar el primer paso. Ella entraba, miraba las publicaciones y salía sin escribir. Hasta que, con todo el valor del mundo, seis meses después decidió postear.

 

El posteo en Facebook y el mensaje soñado

“Hola, mi nombre es RominaBusco a mi madre biológica. Mi madre biológica se llama Valeria o Verónica, en el momento de su embarazo tenía entre 19 y 22 años, pelo rubio oscuro ondulado, ojos color almendra, cara redonda, de 1,70 aprox. de altura y de piel muy blanca, oriunda de alguna colonia suizo-alemana de Misiones. Hoy debería tener entre 62 y 65 años”, escribió.

Después contó que en 1977 llegó de Misiones a trabajar para una familia y que quedó embarazada del hijo de sus jefes. A la mamá de Romina la obligaron a dar a su bebé en adopción porque consideraban su embarazo como algo vergonzoso. En el resto del mensaje trató de ser lo más precisa que pudo y apretó publicar: solo restaba esperar.

A los minutos, una de las administradoras del grupo le escribió por privado para darle apoyo, guiarla y contenerla. Romina se sentía vulnerable porque, pese a haber dado un gran paso, había expuesto una parte de su vida en una red social a la que podían acceder miles de personas. “Pensé que quedaba ahí, solamente en un muro”, creyó y de un momento a otro la publicación se llenó de comentarios y mensajes.

“Tuve que apagar el celular. Al día siguiente, miro y tres horas después del posteo había recibido un mensaje de ella. Decía ‘Hola, soy Verónica. Entrá a mi perfil, fijate. Apenas vi tu foto, supe que eras vos. No sé como llamarlo, pero lo supe’”, narró y agregó: “Nos comunicamos, le pedí que me contara su versión de la historia. Le pregunté dos o tres cosas fundamentales y cuando me lo contestó, me tuve que pellizcar”.

Romina había ingresado al grupo hacía seis meses; Verónica, hacía dos y tenía una rutina muy especial: después de una larga jornada de trabajo, entraba a Facebook y revisaba el muro para ver si había señales de su hija. “Ella todas las noches tenía el deseo de ser buscada”, marcó.

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