Marcelo López MasiaPortada

La crisis energética y la responsabilidad del kirchenrismo: seis obras que jamás se terminaron

En medio de una crisis energética que empieza a preocupar en el país, Bolivia prevé concluir un proyecto de tendido eléctrico a finales de este año que permitirá exportar energía eléctrica hacia Argentina en 2022, informó este sábado una fuente oficial.

El presidente ejecutivo de la Empresa Nacional de Electricidad (Ende) de Bolivia, Marco Escobar, anunció en una entrevista con la agencia estatal ABI que el país exportará los primeros 120 megavatios a Argentina en próximo año.

Ello permite preguntar: ¿Por qué la Argentina carece de energía propia para abastecer a sus ciudadanos?

Repasemos los antecedentes del kirchnerismo en materia de anuncios para mejorar la oferta del parque energético nacional.

1) Chihuidos, en Neuquén

Se trata de un proyecto para la construcción de una presa y central hidroeléctrica que los Kirchner prometieron varias veces ubicar sobre el Río Neuquén.

La obra nunca empezó y, por las dudas, ya le fue adjudicada conjuntamente al grupo ultra K Electroingeníería y al no menos oficialista Cristóbal López.

Al día de hoy no existe ningún avance en el meneado proyecto pero ya hay escándalo, porque Cristóbal no tiene mucha experiencia en este campo y el mega emprendimiento costará la friolera de mil quinientos millones de dólares, que le tocará abonar casi con seguridad al próximo gobierno.

2) Garabí, en Corrientes

La represa de Garabí es sólo una ilusión que el kirchnerismo le anunció a la Mesopotamia varias veces.

Se erigiría hipotéticamente sobre el Río Uruguay entre la provincia de Corrientes y el Estado brasileño de Rio Grande do Sul.

En la práctica, ni siquiera se ha elaborado aún el proyecto de impacto ambiental.

3) Represas en Santa Cruz

El Complejo Hidroeléctrico La Barrancosa-Cóndor Cliff es una idea kirchnerista para el aprovechamiento del Río Santa Cruz.

Supuestamente generará una potencia eléctrica de 1.700 megavatios (equivalente al 10% de la energía generada en la Argentina).

Sería la tercera hidroeléctrica en importancia del país, luego de Yaciretá y Salto Grande, pero no pasa de ser un sueño costosísimo de varios miles de millones de dólares

4) Atucha II

La central atómica ubicada en Lima, provincia de Buenos Aires, junto a Atucha I, ya debería haberse terminado.

Se hicieron múltiples anuncios sobre su finalización (incluyendo el Fútbol para Todos), pero aún no hay fecha cierta de corte de cintas.

Seguro que no es antes de este invierno y, muy posiblemente, tampoco esté lista para la temporada pico de consumo invernal en el 2011.

5) Gasoducto del Noreste

Una obra que debió estar terminada hace ya tres años por la empresa Techint.

Se trata de una iniciativa estratégica que llevaría fluido a cuatro provincias que no cuentan con redes de gas natural: Formosa, Corrientes, Chaco y Misiones.

El presupuesto inicial supera los mil millones de dólares y en el Fútbol para Todos también se la presentó como algo inminente, cuando aún no se ha enterrado ni un sólo metro de caño bajo tierra.

6) Culminación de Yaciretá

Una y mil veces los funcionarios K aseguraron que se elevaría la cota al máximo en este gigante, para llevar sus turbinas a pleno.

Aún la conclusión del “monumento a la corrupción” sigue esperando.

A esta altura, usted dirá: ¿no se hizo nada en materia energética en tantos años de ejercicio del poder?

Si, hagamos memoria y tomemos nuestra cabeza.

-Se terminaron tres centrales de ciclo combinado de poco más de 500 MW cada una en Pilar (Córdoba), Timbues (Santa Fe) y Campana (Buenos Aires).

Sin embargo, estas generadoras utilizan gas como insumo, por lo que caemos una vez más en el circulo vicioso de no contar con el insumo básico o causa eficiente.

-También se impulsaron obras en Dean Funes, Córdoba, para mejorar la presión del viejo gasoducto del Norte que explotaba Techint, a través de la luego intervenida TGN.

Todo finalizó en el recordado escándalo de Skanska, cuando la empresa sueca cobró enormes sobreprecios de un fideicomiso que terminó expulsando del Enargas a su titular, Fulvio Madaro y del Banco Nación a Néstor Ulloa.

La causa, que le fue birlada al honesto Javier López Biscayart (a quién se quiso ensuciar en su vida personal desde los medios de Sergio Spolsky) cayó en manos de dos hombres que luego abandonarían extrañamente sus puestos de trabajo en la justicia: el fiscal Carlos Stornelli y el juez federal Guillermo Montenegro

-Además, también terminaron en la justicia los pequeños gasoductos patagónicos llamados Cordilerano y Néstor Kirchner.

Ambas iniciativas sufrieron sobreprecios memorables.

Basta recordar que el Cordillerano iba a costar 197 millones de pesos y terminó pagándose un cincuenta por ciento más caro.

– Por último, la represa de Caracoles, en San Juán, está en parte terminada pero soporta también otro escándalo de corrupción con la empresa contratada.

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