Christian SanzPortada

La bipolaridad del valijero Ernesto Clarens: de asegurar desconocer a Cristina a revelar cómo le llevaba dinero de las coimas

Ernesto Clarens es toda una caja de sorpresas. Con altas dosis de misterio, el valijero del kirchnerismo supo escapar de la implacable lupa del periodismo argento mucho mejor que otros referentes del kirchnerismo.

Lo hizo con meridiana suerte, ya que algunos colegas lograron “retratar” sus trapisondas y, lo que es peor, documentarlas.

Uno de ellos fue Juan Cruz Sanz, quien vivió toda una pesadilla con Clarens por haberse animado a investigarlo.

El valijero decidió hacerle un juicio por sus notas periodísticas, acusándolo de “real malicia”. De hecho, en uno de los escritos a los que accedió Diario Mendoza Today, Clarens asegura desconocer a los Kirchner. El escaneo puede verse al pie.

Sin embargo, cuando estalló el escándalo de los cuadernos de la corrupción, dijo todo lo contrario: admitió que fue el encargado de blanquear los “retornos” de la obra pública del kirchnerismo.

Por si no fuera suficiente con su propio testimonio, aparecieron luego los rastros de aquella corrupción en los incómodos Pandora Papers. Con firmas off shore a su nombre y todo lo “accesorio”, eso que usualmente es utilizado para maniobras ilegales.

Es curioso, porque a pesar de todo ello, las contradicciones y su propio involucramiento en hechos de corrupción, Clarens vive su vida como si fuera una maestra jardinera.

Por caso, jamás ha dejado de lado su rutina de los sábados, de ir a almorzar con Jorge “Corcho” Rodríguez, Verónica Lozano y el “Negro” González Oro.

Dicho sea de paso, hay una inquietante anécdota que refiere a la periodista, que hoy conduce “Cortá por Lozano” y al valijero, que jamás había sido revelada. Hasta hoy.

Como se sabe, en 2018 fue contratado Juan Cruz Sanz para ser columnista de ese programa. Sin conocerlo, la mujer del “Corcho” Rodríguez se le acercó y le habló de Clarens: “Te mandó a seguir y no se te cae una moneda”, le dijo.

El periodista se quedó helado —como le ocurriría a cualquiera—, y jamás se animó a hablar al respecto sobre lo ocurrido. Apenas sí confirmó lo ocurrido a este cronista con un tibio “sí, eso ocurrió así”.

Como puede verse, todo un poroto el realismo mágico de García Márquez.

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